En México el futbol para una gran parte de la población es casi una religión, sintonizar partidos de la Liga MX es una tradición que reúne a familias enteras que presencian partidos que van de aburridos a mediocres en el peor de los casos. Si bien al inicio del siglo pasado se convirtió en uno de los pasatiempos favoritos de niños que crecieron para formar familias que se enamorarían de este deporte, con su llegada a medios masivos de comunicación se convirtió en el deporte predilecto del mexicano desbancando a deportes tradicionales como el beisbol o el boxeo. A más de un siglo de su creación su objetivo de ser un pasatiempo divertido se ha desvirtuado a ser un negocio que puede dejar enormes dividendos a los empresarios que participan en cada una de las áreas del mismo. Para triunfar siempre debe haber un equilibrio entre deporte, espectáculo y negocio; el problema para el balompié mexicano es que hace mucho tiempo que el negocio les ha ganado a los otros dos componentes que son cruciales para mantener vivo el negocio.
Los factores clave para determinar el por qué cada día la afición mexicana pierde el amor por este deporte que ha llegado a mover masas son varios. El primero de ellos claramente es la falta de credibilidad que tiene hoy en día la Liga MX ya que con la ultima asamblea de dueños llevada a cabo hace un par de meses a la afición le quedo claro que solo nos quieren dar atole con el dedo con decisiones inverosímiles como la “reducción” de jugadores extranjeros de 8 a 7, algo ridículo ya que cada día hay menos oportunidades para el futbolista mexa que quiere llegar a primera división y con esta paupérrima disminución siguen siendo pocos puestos para mexicanos en equipos de su propia liga todo esto porque traer un jugador sudamericano es un gran negocio para promotores.
Si esto fuera poco para nadie es un secreto que muchas personas encargadas de divisiones inferiores cobran sumas enormes de dinero por ir ascendiendo por las distintas divisiones del futbol mexicano algo que hace que solo lleguen a primera los jóvenes que puedan de una u otra manera invertir fuertes cantidades de dinero.
Otro asunto preocupante es la falta de competitividad en la Liga MX ya que con la desaparición del ascenso y descenso los equipos se duermen en sus laureles quitándosele de paso el folclor que significaría cada año dar futbol a un nuevo estado del país haciendo que históricas plazas como Veracruz o Chiapas no puedan regresar a una primera división que extraña a los Tiburones o los Jaguares. Simplemente estas y más decisiones han hecho que cada día sea más aburrido en comparación de los E-Sports que pronto dominarán el mercado.