Hace 7 años, en el anterior cierre de gobierno por falta de un acuerdo presupuestal, las afectaciones en los aeropuertos fueron creciendo por falta de trabajadores y 34 días después obligaron la actuación del entonces presidente Trump para alcanzar una solución.
En esa ocasión y a tan sólo una semana de descuerdo político, los problemas en los aeropuertos del país regresaron.
La Administración Federal de Aviación (FAA) trasciende que no tiene suficientes controladores aéreos para vigilar el tráfico en el espacio aéreo. Los dobles turnos y en algunos casos hasta triples turnos son un problema que se ha visto impactado ya que todas las contrataciones de personal nuevo están canceladas.
Los problemas en las torres de control de los grandes aeropuertos estadounidenses han comenzado a afectar a los usuarios que han comenzado a sufrir retrasos en sus vuelos.
Esta situación al igual que hace 7 años es ya un problema creciente.
Las aerolíneas han tenido que retrasar, reprogramar o cancelar miles de vuelos, sobre todo, en el aeropuerto internacional, Newark Liberty de Nueva Jersey, la causa de esto en gran parte es el cierre del gobierno, no hay más.
Las interrupciones reiteradas en la financiación de la FAA en los últimos 15 años, causadas por los cierres y otras disputas presupuestarias, han desempeñado un papel clave en impedir que la agencia contrate y capacite a suficientes controladores. Mientras el Congreso se tambalea hacia otro posible cierre, las dificultades de la FAA ilustran lo que está en juego.
Los tiempos difíciles en el sector aeroportuario no son nuevos y que un cierre termine no significa que todo volverá a la normalidad. Algunos de los daños perduran. Un cierre del gobierno en 2013 canceló la temporada anual de investigación del Programa Antártico de Estados Unidos, lo que provocó que más de dos decenas de estudios científicos perdieran un año de datos.
Otro caso fue el cierre que comenzó en diciembre de 2018, obligó a cancelar unas 86,000 audiencias judiciales de inmigración, algunas de las cuales tardaron años en reprogramarse. Durante ese cierre, turistas sin supervisión talaron árboles de Josué en el Parque Nacional de Joshua Tree. Estos árboles de crecimiento lento pueden tardar 50 años en alcanzar su altura máxima.
Una disputa política por el presupuesto de un país siempre trae consecuencias, pero cuando esto supera los 330 millones, las consecuencias son mayores.
La pregunta es sí volverá a ser el tema aeroportuario el que obligue a los congresistas a buscar un acuerdo en bien de los ciudadanos, sobre todo cuando tenemos una de las temporadas donde se registran el mayor número de operaciones, la celebración del día de acción de gracias, la navidad, el año nuevo y las vacaciones.
@ncar7