Síguenos @ContraReplicaMX
Columnas
@onelortiz
https://youtu.be/kADKM-XQgzc?si=uJAhJYTg8r1nQVfo
Para los politólogos, historiadores de las ideas políticas y especialistas, El Príncipe, de Nicolás Maquiavelo, representa el inició de la ciencia política. Toda ciencia, para ser tal, debe tener un objeto de estudio propio y un método de análisis. El ilustre florentino estableció al poder como el objeto de estudio de la política, marcando también la diferencia entre los que hacen la política y los que estudian la política.
Hablando de los que hacen la política, en el siglo XX, el sociólogo, economista, historiador y politólogo, alemán Max Weber estableció contundentemente la diferencia entre los políticos que viven para la política y los políticos que viven de la política.
Estas dos referencias históricas y teóricas vienen al pelo, porque en el frenesí del actual proceso electoral, en la Coalición Juntos Seguimos Haciendo Historia al parecer las han olvidado o al menos, eso parece al conocer los avances de sus candidatos al Senado y a algunas alcaldías de la CDMX.
Bien la elección de su candidata a la presidencia de la República. Claudia Sheinbaum ha consolidado su fuerza y su ventaja en las intenciones del voto en estos meses. Correcta la designación de Clara Brugada a la jefatura de gobierno de la CDMX y de los ocho gobiernos estatales en disputa, incluidos las primeras fórmulas del senado en esos estados.
El asunto cambia con la publicación completas de la lista del senado y de la mayoría de las alcaldíascapitalinas. Se pagaron compromisos políticos y se dieron compensaciones exageradas. En su panorámica, los nombres dados a conocer acercan más al movimiento de regeneración nacional a los políticos y a los partidos, que al movimiento y a la sociedad.
A gritos, Maquiavelo les está diciendo, cuídense de los mercenarios y de los aduladores. Mientras que Weber, con su mirada severa, les repite, necesitan hombres (obvio mujeres también) que vivan para la política, no que vivan de la política.
Si no les interesan estos dos pensadores, podrían ver con atención las mañaneras de López Obrador y sus lecciones de política práctica. Como pocos líderes y mandatarios, el presidente es didáctico. Lo ha dicho miles de veces y lo seguirá diciendo. La fortaleza del movimiento de regeneración nacional es la gente, hay que estar del lado del pueblo. No de los políticos. La política son definiciones, no espectáculo, para eso mandó su paquete de reformas constitucionales, para que la ciudadanía defina su voto respecto a esos temas y no por guerras sucias o frivolidades.
Lograr el Plan C no es un fin en sí mismo, ganar por ganar no tiene sentido ni para Maquiavelo, ni para Weber ni para el propio López Obrador. Eso pienso yo, ¿usted qué opina? La política es de bronce.