facebook
La violencia no puede ser la voz del Senado

La violencia no puede ser la voz del Senado

Columnas viernes 29 de agosto de 2025 -

El Senado de la República debería ser un espacio donde prevalezca el debate de ideas, la construcción de consensos y la defensa del interés nacional. Sin embargo, el pasado 27 de agosto de 2025 fuimos testigos de un lamentable episodio que exhibe lo contrario: la violencia física irrumpió en el recinto legislativo Alejandro “Alito” Moreno, dirigente del PRI, agredió a Gerardo Fernández Noroña, senador por Morena.

Las imágenes que circularon en medios y redes sociales no dejan espacio a interpretaciones: empujones, manotazos y golpes interrumpieron la sesión al concluir la Comisión Permanente.

Este hecho, más allá del espectáculo mediático, debe ser leído como un síntoma de algo más profundo: la crisis de convivencia democrática que arrastra el viejo régimen. Porque no se trata únicamente de un exabrupto personal, sino de la representación de una forma de hacer política que cree en la imposición, en la descalificación y, en este caso, en la violencia como recurso de último (o primer) recurso.

En contraste, las y los legisladores de la Cuarta Transformación hemos defendido desde 2018 la necesidad de dignificar la vida pública. Lo ocurrido en el Senado no puede normalizarse ni quedar en la anécdota. La violencia no puede ser aceptada como método para dirimir diferencias políticas.

La presidenta Claudia Sheinbaum lo expresó con claridad: este episodio refleja lo que en realidad significa el PRIAN, ese bloque opositor que intenta presentarse como defensor de la democracia, pero que en los hechos exhibe su autoritarismo y su incapacidad de convivir en el marco institucional. No es casual que quienes denuncian un supuesto autoritarismo de Morena sean los mismos que se abalanzan a golpes sobre sus adversarios.

El PRI, aliado del PAN en los últimos años, intenta sostenerse con base en el escándalo, en el ruido mediático y en la confrontación vacía. Alito Moreno, más que un dirigente partidista, parece un gladiador incapaz de ofrecer a la ciudadanía una propuesta seria para los desafíos que enfrenta México. Su reacción violenta no solo ofende a quienes creemos en el diálogo como base de la política, sino que degrada la investidura que el pueblo de México les confiere a sus representantes.

Fernández Noroña, por su parte, ha anunciado denuncias legales para que este incidente no quede en la impunidad. Tiene razón: no se trata de un pleito personal, sino de un ataque que debe tener consecuencias institucionales. La impunidad en el Congreso ha sido una constante en las últimas décadas. Recordemos que en 2020 y 2021 hubo trifulcas similares en ambas cámaras, que terminaron únicamente con sanciones mínimas en comités de ética. Esa falta de rigor erosiona la credibilidad de las instituciones y proyecta un mensaje de desorden a la sociedad.
Por ello, desde Morena debemos insistir en la construcción de un nuevo estilo legislativo. La gente nos eligió para transformar al país, no para replicar prácticas de violencia. La ciudadanía exige representantes que discutan con argumentos, que defiendan con convicción, pero que no caigan en el espectáculo de los golpes y las amenazas. El Congreso de la Unión tiene la oportunidad de marcar un precedente: sancionar de manera proporcional y ejemplar la agresión ocurrida en el Senado.

No podemos pedir a la sociedad que resuelva sus conflictos con diálogo y mediación si, al interior del Poder Legislativo, normalizamos la violencia. Las y los legisladores debemos predicar con el ejemplo.
El incidente del 27 de agosto pasará a la memoria colectiva como un momento de vergüenza parlamentaria. Pero también puede convertirse en una oportunidad para reflexionar y corregir el rumbo. México merece un Congreso a la altura de su democracia, un Senado donde el debate sea apasionado, pero siempre respetuoso; donde las diferencias se resuelvan con la fuerza de las razones y no con la violencia de los puños.
La Cuarta Transformación nos convoca a construir un país más justo, más libre y más democrático. El camino es claro: diálogo, respeto y firmeza. Lo demás es autoritarismo disfrazado.


No te pierdas la noticias más relevantes en twitter

Envíe un mensaje al numero 55 1140 9052 por WhatsApp con la palabra SUSCRIBIR para recibir las noticias más importantes.

/CR

Etiquetas


Notas Relacionadas
Sinverguenzas Columnas
2026-06-04 - 01:00
NO HAY CRISIS TECNICA EN INE Columnas
2026-06-04 - 01:00
Sobre el “poder predictivo” de la IA Columnas
2026-06-04 - 01:00
La salud mueve la economía Columnas
2026-06-04 - 01:00
QUE PENA Columnas
2026-06-04 - 01:00
DEPORTE PARA MILLONARIOS Columnas
2026-06-04 - 01:00
Sotero: diez años de una cocina para todos Columnas
2026-06-03 - 01:00
Dejemos de estigmatizar a Sinaloa Columnas
2026-06-03 - 01:00
CNTE, el costo político de ceder Columnas
2026-06-03 - 01:00
Cárteles, drones y geopolítica Columnas
2026-06-03 - 01:00
Ninguna bandera legitima la violencia Columnas
2026-06-03 - 01:00
La década, que se negocia hoy Columnas
2026-06-03 - 01:00
+ -