En el 2023 tuve la oportunidad de impartir cursos sobre derechos humanos en el Centro Femenil de Readaptación Social Santa Martha Acatitla en la Ciudad de México, convencida de que los derechos se defienden a través del conocimiento y desde cualquier espacio público o privado, incluso dentro de las cárceles de México y del mundo.
La enseñanza sobre el respeto a los derechos humanos es imprescindible, es importante que desde la educación básica las niñas, niños, adolescentes y jóvenes tengan el conocimiento, para evitar más violaciones a los derechos. No habría necesidad de impartir los cursos en las cárceles.
La violencia jamás se justificará. La marcha del pasado 15 de noviembre en la que participaron integrantes de diversas generaciones, encabezados por la generación Z, es una muestra del hartazgo generalizado que se vive en la sociedad, en México, ya que las autoridades no han logrado, ni lograrán pacificar el territorio mexicano; durante décadas las pasadas administraciones dejaron crecer los delitos.
El Artículo 9 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos destaca que las y los mexicanos tienen el derecho a la manifestación pacífica. Además, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, señala: "Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y expresión. Este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas, ya sea oralmente, por escrito, o a través de las nuevas tecnologías de la información, el cual no puede estar sujeto a censura previa sino a responsabilidades ulteriores expresamente fijadas por la ley."
Los libros con corte humanista nos han enseñado que todas las personas somos iguales y tenemos los mismos derechos, y que los gobiernos son los responsables de crear políticas públicas en beneficio de todas las personas, especialmente de los grupos en situación de vulnerabilidad.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, ha reiterado en diversas ocasiones que hay que atacar el problema de raíz, y tiene razón, ese conocimiento está plasmado en los libros en donde se deja en claro que para que exista un bienestar y el bien común en las sociedades, es fundamental implementar programas de gobierno en beneficio de todas las personas, sin excluir a nadie.
Es urgente que las autoridades elaboren políticas públicas con enfoque humanista, respetando los derechos humanos, para evitar que las autoridades repriman a los integrantes de las manifestaciones pacíficas, la manifestación, es nuestro derecho.
Soy apartidista y no estoy enfocada en promover a ningún partido político en mis columnas sobre derechos humanos, porque todos los partidos ya estuvieron en el supuesto poder y ninguno ha logrado los cambios significativos que requieren todas las generaciones, incluida la generación Z.
El Estado no debe reprimir las manifestaciones pacíficas porque provoca más tensión, enfrentamientos y mayor indignación social, además se erosiona la confianza en los gobiernos, en las autoridades y en las instituciones. La violencia jamás será justificada.