Desde 1956 se instaló en Salamanca, Guanajuato, la primera versión de la planta productora de plaguicidas Montrose Mexicana, S.A. que inició con la fabricación de hexacloruro de benceno (BHC) y el diclorodifeniltricloroetano (DDT). Después fabricó toxafeno y se adicionaron el malatión y el paratión y otros venenos altamente tóxicos, cuando se convirtió en Fertilizantes Mexicanos, S.A. Después la compró Velpol, S.A. quien la vendió en 1996 a Tekchem, S. A. de C.V. La refinería de Petróleos Mexicanos, S.A. Ing. Antonio Manuel Amor inició sus operaciones el 30 de julio de 1950 en 418 hectáreas en las que existen 45 plantas con capacidad de refinación de 220,000 barriles diarios de petróleo crudo.
La planta termoeléctrica de la Comisión Federal de Electricidad fue inaugurada en el año de 1970 en 40 hectáreas con 4 unidades generadoras, 2 de capacidad de 158,000 kilowatts y dos con capacidad de 300,000 kilowatts, lo que significa que es la tercera más grande en nuestro país con una capacidad total de 910,000 kilowatts.
A estas tres plantas debo agregar los socavones del Cerro de la Cruz, a donde durante más de 45 años, diversas empresas del corredor industrial (principalmente la irresponsable empresa privada Químicos y Derivados, S.A., propiedad de Juan Manuel González e Ignacio Luna, casualmente ambos ex alcaldes de Salamanca) estuvieron tirando indebidamente sus residuos peligrosos.
Allí se encuentran actualmente tiradas más de 25,000 toneladas de residuos peligrosos que siguen contaminando el suelo, el subsuelo y seguramente al acuífero superficial de esa zona. Debo agregar también sus dos tiraderos de residuos sólidos urbanos a cielo abierto. El viejo, ubicado junto a la planta de Tekchem al que solamente le echaron tierra encima y el actual, ubicado en la comunidad de la Labor de Valtierra, que también sigue contaminando el suelo, subsuelo y el acuífero superficial de la zona.
Sumados todos los enormes impactos ambientales de estas plantas y tiraderos en Salamanca, es sin lugar a dudas, la ciudad más contaminada del planeta denominada la ciudad veneno. El daño a la salud de los 273,000 salmantinos es incalculable, aunque el sector salud estatal y el federal lo oculten. Entre muchas enfermedades, destacan decenas de casos de leucemia en niños menores de 15 años, cientos de abortos de mujeres primerizas. Cientos de salmantinos con insuficiencia renal y por supuesto decenas de niños con retraso mental, autismo y síndrome de déficit de atención.
*Carlos Alvarez Flores, Presidente de México, Comunicación y Ambiente, A.C.
Experto en Gestión de Residuos y Cambio Climático
www.carlosalvarezflores.com y Twitter @calvarezflores