El Fondo Internacional para el Bienestar Animal, afirma que las esponjas vítreas (organismos de la clase Hexactinellida) son los animales más antiguos de la Tierra, llegando a vivir hasta 10,000 años. Los Corales Negros (género Antipatharia) pueden vivir hasta 2,400 años, según la Coalisión de Conservación de Mares Profundos. Los Tiburones de Groenlandia han llegado a vivir hasta 500 años de acuerdo con el Servicio Oceanográfico de Estados Unidos de América.
Sin embargo el reporte “Planeta Vivo” 2020 de WWF (World Wildlife Found) nos reveló que las poblaciones de aves, anfibios, mamíferos, peces y reptiles disminuyeron un 68.0 % en el período de 1970 al 2020. En solo 50 años. Dato que nos describe cabalmente.
Investigadores mexicanos desde el 2018 notaron una disminución en el número de hembras con críos de ballena gris además de un aumento de ballenas flacas y desnutridas así como ballenas varadas. En 2019, estos eventos se siguieron presentando a lo largo de las costas del Pacífico Norteamericano. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) lo declaró como un “Evento de Mortalidad Inusual” para la especie y se pensó había terminado en 2023.
Pero la mortandad continuó durante 2024 y 2025. La NOAA estimó que “la población de ballena gris disminuyó de alrededor de 26 mil 960 ballenas en el invierno 2015-2016 a 14 mil 525 para el invierno de 2023-2024 y ha continuado disminuyendo a unas 12 mil 950 ballenas en el 2024-2025". Lo que nos lleva al dato escandaloso de que en solo 10 años perdimos 14,010 ballenas grises que equivale al 51.96 %. El conteo estimado de crías es de solo 85, la cifra registrada más baja desde 1994.
Decenas de investigadores que han testificado esta peligrosa reducción de ballenas grises exhortaron al Comité Científico de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) y a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) para que revisen el estatus actual de protección de esta especie y que sea considerada altamente vulnerable. Es urgente e indispensable que se reconozca esta desafortunada tendencia y se actúe en consecuencia.
El aumento de la temperatura no solo en los continentes sino de los océanos. El aumento de la acidez de los mares por el exceso de CO2 que reacciona y se convierte en ácido carbónico, ocasionan la pérdida constante de arrecifes. Consecuencias directas por la arcaica quema de combustibles fósiles. Miles de científicos de 194 países del mundo que integran el Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático (IPCC) nos alertan en sus 6 informes, que el calentamiento global cada vez nos cobrará más cara la factura. No debemos olvidar que la extracción voraz de especies marinas como fuente de proteínas y la gigantesca contaminación por sustancias tóxicas vertida diariamente a nuestros océanos por decenas de ríos, colaboran para continuar con esta irresponsable depredación del planeta.
* Carlos Alvarez Flores es consultor ambiental. Experto en gestión de residuos y cambio climático. Presidente de México, Comunicación y Ambiente, A.C.
www.carlosalvarezflores.com y @calvarezflores