El título de esta columna, en medio de la emoción que despierta el ambiente mundialista, nos invita a reflexionar sobre cómo, con voluntad, disciplina, esfuerzo y, sobre todo, con entrega y amor, es posible alcanzar cualquier meta. Hace unos días, la selección mexicana ofreció una actuación sobresaliente. Era indispensable jugar un partido perfecto y, con autoridad, venció a Ecuador en una demostración que quedará registrada en la memoria deportiva del país. Ese resultado fue producto de un grupo de jugadores que se han entregado por completo. Han encontrado la manera de responder con precisión en los momentos clave. Su determinación me recuerda el proceso de transformación que hoy lidera la presidenta constitucional de México, Claudia Sheinbaum.
Aunque deporte y política se desarrollan en terrenos distintos, comparten una esencia: las metas se alcanzan cuando se aspira a lo más alto. En esta etapa de transformación, ahora que comprobamos que lo que parecía imposible se vuelve realidad, es evidente que los objetivos se cumplen cuando existe un propósito colectivo y las condiciones acompañan. El equipo negociador del T-MEC, como sabemos, trabaja con compromiso para lograr un acuerdo histórico con Canadá y Estados Unidos. Antes de profundizar, vale destacar que ha habido una insistencia firme para que esta revisión tenga sentido en una fase donde se evalúa hasta dónde puede extenderse este pacto tripartito.
Podemos afirmar, quizá no de manera formal, que estamos en la tercera ronda de revisión, enfocada en analizar los aspectos técnicos que, más adelante, podrían conducirnos a un acuerdo que rompa paradigmas. Quienes participan han trazado una ruta y, en términos concretos, han decretado los tiempos posibles para la evolución del tratado. Hace unos días, de la mano de Marcelo Ebrard, explicaron con detalle los distintos escenarios que podrían presentarse. Con mayor claridad se conocerán en las próximas semanas. Mientras tanto, el primer paso es continuar con las reuniones de alto nivel. Estos encuentros, con una fuerte carga diplomática, sirven para ajustar tiempos y revisar elementos técnicos que permitan confirmar si existe la voluntad para que la transición de cambios avance de manera favorable para México.
No olvidemos que una de las consignas centrales es mantener y fortalecer un tratado comercial con nuestros principales socios. Los desafíos han sido constantes, sobre todo por las tensiones con Estados Unidos y por las presiones del presidente Donald Trump, quien busca priorizar los intereses de su país. Aun así, nuestro equipo negociador, encabezado por Marcelo Ebrard, ha sabido manejar la incertidumbre con madurez y experiencia. La apuesta del gobierno, como ha señalado la presidenta, es el diálogo como herramienta fundamental. Se ha actuado con serenidad para mantener equilibrio en las mesas de trabajo, que, por cierto, se realizan en territorio mexicano.
Los hechos recientes lo demuestran: se ha logrado construir un ambiente de cooperación con los países involucrados en esta revisión, especialmente con el Departamento de Comercio de Estados Unidos. Sin perder de vista lo esencial, los diálogos se han consolidado como el instrumento más valioso para avanzar hacia un acuerdo que podría extender el tratado hasta 2042. Si ese escenario prospera, las revisiones conjuntas se realizarían en 2032 y 2038, cada seis años. Si no hubiera consenso, se abriría la posibilidad de revisiones anuales con vigencia hasta 2042. Un tercer escenario contempla ampliar el T-MEC por dieciséis años. Cada alternativa tiene sus matices y beneficios. Lo fundamental, en cualquiera de ellas, es garantizar cadenas de suministro sólidas, ampliar oportunidades económicas y fortalecer reglas que permitan reducir la carga arancelaria, tema que también forma parte de la agenda con Estados Unidos.
Tras todo lo que se ha enfrentado y con la responsabilidad que las autoridades han sabido traducir en resultados concretos, es posible anticipar un acuerdo de gran alcance que beneficie a México. Un pacto que impulse la industria, fortalezca la innovación tecnológica y amplíe la generación de empleos, elementos esenciales para seguir elevando la calidad de vida de la población.