Hay torneos que crecen por tradición y otros que se ganan su lugar a fuerza de demostrar que están preparados para las grandes ligas. El Abierto GNP Seguros pertenece a la segunda categoría. Del 22 al 29 de agosto, Monterrey volverá a convertirse en punto de encuentro del tenis femenil internacional con la décimo octava edición de un torneo que ha sabido convertir organización, espectáculo y competencia en una misma fórmula.
La historia comenzó en 2009, cuando nació como un torneo WTA 250. Quince años después, en 2024, dio el salto a WTA 500, una promoción que no llegó por casualidad: fue consecuencia de la buena organización y, sobre todo, de la aceptación que el certamen ha conseguido entre las propias jugadoras. Hoy forma parte de un selecto grupo de apenas 18 torneos WTA 500 que se disputan alrededor del mundo y es considerado el torneo de tenis femenil más importante de Latinoamérica.
La dimensión de ese crecimiento también se mide en dinero. Este año habrá una bolsa de un millón 200 mil dólares, la mayor en la historia del Abierto. Pero quizá el verdadero valor está en lo que ocurre alrededor de la cifra: Monterrey se ha convertido en una parada capaz de reunir nombres que cualquier aficionado reconoce.
Por sus canchas han pasado campeonas de Grand Slam como Venus Williams, Garbiñe Muguruza y Ana Ivanovic; campeonas del WTA Finals como Caroline Garcia, y ex número uno del mundo como Victoria Azarenka y Angelique Kerber. No es poca cosa para un torneo que hace no demasiados años competía en otra categoría.
El escenario tampoco es un detalle menor. El Club Sonoma alberga el Estadio GNP Seguros, rodeado de vegetación y montañas que construyen una postal poco común en el circuito. Las jugadoras compiten con un paisaje espectacular a sus espaldas y el público disfruta un ambiente que difícilmente puede reproducirse en otro sitio. El tenis, aquí, también se juega con la vista.
La edición de este año llega además con una historia reciente que merece atención. La checa Linda Noskova, campeona de Wimbledon, volverá a Monterrey como defensora del título. En 2024 derrotó en la final a la neozelandesa Lulu Sun y, con 19 años, nueve meses y ocho días, se convirtió en la campeona más joven del torneo.
Junto a ella estará la polaca Maja Chwalinska, finalista de Roland Garros después de superar el torneo de calificación, además de nombres como la rumana Sorana Cirstea, la rusa Ekaterina Alexandrova, la belga Elise Mertens, la austriaca Anastasia Potapova, la danesa Clara Tauson y la croata Donna Vekic, campeona de 2023.
Y hay una razón adicional para mirar hacia la pista con atención: México tendrá a dos protagonistas históricas. Renata Zarazúa, con 12 participaciones en Grand Slam y el recuerdo de haber ganado un partido en la cancha central de Wimbledon, y Giuliana Olmos, ex número seis del mundo en dobles y dueña de dos finales de Grand Slam, representarán al tenis nacional.
El Abierto GNP Seguros ya no necesita pedir permiso para pertenecer a la élite. Su crecimiento lo dice todo. Ahora toca disfrutarlo.