En los últimos años, la inteligencia artificial (IA) ha avanzado a pasos agigantados. Hoy en día, muchas personas la usan para resolver problemas, tomar decisiones o incluso para tareas que antes hacíamos de forma natural. Sin embargo, diversos estudios recientes, algunos de ellos realizados con tomografías cerebrales, han empezado a mostrar una tendencia preocupante: las personas que abusan del uso de la IA presentan menor actividad en las áreas del cerebro encargadas de resolver problemas. Esto podría ser una señal de que, si no usamos adecuadamente esta tecnología, podríamos perder poco a poco nuestra capacidad natural para pensar críticamente y resolver desafíos por nuestra cuenta.
Si lo pensamos bien, ya hemos experimentado algo similar en el pasado. Por ejemplo, antes de que existieran los teléfonos inteligentes, todos teníamos que memorizar números telefónicos. Era común saber de memoria el número de casa, el de los abuelos, el de algún amigo e incluso el de la escuela. Hoy en día, muchas personas no recuerdan ni su propio número de celular porque simplemente lo tienen guardado y disponible con un solo toque.
Lo mismo ocurre con la navegación. En los años 90, cuando no existían las aplicaciones como Google Maps, teníamos que aprendernos las rutas para llegar a ciertos destinos. En algunos casos, con una sola visita bastaba para recordar el camino. Si el destino era lejano, buscábamos un mapa físico, le dábamos una ojeada y deducíamos la mejor ruta, ya sea por rapidez, seguridad o distancia. Hoy, si no tenemos acceso al GPS, nos sentimos completamente perdidos. Nos hemos vuelto dependientes de herramientas que antes no existían, y eso tiene consecuencias.
Esta dependencia tecnológica podría estar reduciendo nuestra capacidad para pensar, memorizar y deducir por nosotros mismos. Y si no somos conscientes de ello, es muy posible que en un futuro no muy lejano terminemos perdiendo habilidades importantes. En pocas palabras, podríamos convertirnos en una sociedad menos capaz de resolver problemas por sí misma.
Pero no todo está perdido. La inteligencia artificial, como cualquier herramienta, puede ser muy útil si se usa de manera adecuada. No se trata de rechazarla, sino de aprender a convivir con ella de forma inteligente. En lugar de permitir que la IA piense por nosotros, deberíamos usarla para apoyarnos en tareas repetitivas o que no requieren un esfuerzo mental profundo. Por ejemplo, puede ayudarnos a organizar datos, a escribir informes más rápido o a encontrar información precisa en poco tiempo.
Lo importante es que no dejemos de pensar, de cuestionar y de buscar soluciones por nosotros mismos. Si cada vez que tenemos un problema corremos a preguntarle a una IA, sin intentar primero entenderlo o analizarlo, poco a poco perderemos esa capacidad que nos hace humanos: el razonamiento. Por eso, es fundamental que sigamos ejercitando nuestra mente, que aprendamos a aprender, que no perdamos la curiosidad ni el deseo de resolver las cosas por cuenta propia.
También es clave que desde la educación se promueva un uso equilibrado de estas tecnologías. Los jóvenes deben aprender no solo a usar la inteligencia artificial, sino a entender cómo funciona, cuándo es útil y cuándo es mejor confiar en su propio criterio. Si logramos esto, entonces sí podremos decir que la IA potencia nuestra mente en lugar de reemplazarla.
En resumen, todo dependerá de cómo decidamos usar esta poderosa herramienta. Si nos volvemos completamente dependientes de ella, es probable que nos volvamos una sociedad menos pensante. Pero si la usamos como un complemento y no como un reemplazo de nuestras capacidades, entonces la inteligencia artificial puede ser una aliada para convertirnos en una humanidad más inteligente, eficiente y creativa.
Solo el tiempo dirá qué camino tomaremos. Lo importante es ser conscientes desde ahora y actuar con responsabilidad. Está en nuestras manos decidir si queremos convertirnos en una sociedad más capaz o, por el contrario, en una más cómoda, pero menos pensante.
Octygeek / Alejandro del Valle Tokunhaga
Cofundador de Octopy empresa dedicada a la Róbotica y AI.
alejandro.delvalle@octopy.com