En México es rarísimo que el derrotado electoral reconozca su fracaso y mucho menos que levante la mano a quien ha ganado. Lo común es que se queje de fraude o acuda a instancias judiciales con cualquier pretexto, para tratar de dar la imagen de que lo vencieron a la mala, aunque también hay quienes de manera justificada protestan u objetan el resultado.
Ni siquiera dentro de los partidos, cuando llevan a cabo sus procesos para elegir candidatos o candidatas, los vencidos aceptan que las cifras no les favorecen, prefieren hacer mutis, desaparecer de la escena o quejarse de la falta de pulcritud en la contienda.
Están en curso dos procesos para elegir coordinadores o coordinadoras en alianzas partidistas, a días de terminar y definir quienes competirán en la elección presidencial de 2024.
Será mujer la que represente a la oposición, porque nada más quedan Xóchitl Gálvez y Beatriz Paredes, aunque Alejandro Moreno, dirigente del PRI, ya adelantó que su compañera de partido va abajo en las encuestas y prácticamente anunció el retiro de la competencia. Beatriz por prudencia y disciplinada, terminará por hacer lo que resuelva el líder.
Sería ideal para Xóchitl o para Beatriz, quien sea la ganadora oficial, que la derrotada acuda a la presentación de los resultados, sonría y levante la mano a su adversaria. Mucho mejor si todos (12) los que compitieron hacen lo mismo para la foto.
La unidad puede convertirse en mensaje relevante para la batalla por la presidencia de México. Si terminan peleados en el proceso interno, en medio de protestas y con dudas sobre los resultados, restarían posibilidades a las aspiraciones de la alianza.
Pareciera que se han tomado previsiones para asegurarse de que todos asistan a la celebración de la triunfadora, porque para ello han venido incorporando a los eliminados en los equipos que trabajarían en la elaboración de la propuesta de gobierno.
La situación es similar, no igual en el caso de la alianza que integran Morena, PT y Verde Ecologista, porque aquí todavía no hay certeza de que será mujer la ganadora, aun cuando los números de encuestadoras particulares ubican en primer lugar a Claudia Sheinbaum.
Encuestas válidas serán las que hagan las empresas seleccionadas por Morena, así que todavía se mantienen en competencia cinco varones, sobre todo Marcelo Ebrard, quien no se le ha despegado a su compañera en muestreos anticipados.
Si gana Claudia, veremos si los demás, hombres, resuelven levantarle la mano.
Por lo trascendido, también se han tomado previsiones para preservar la unidad. Habría posiciones comprometidas. Ebrard tomaría el camino hacia la coordinación de su grupo en el Senado; Adán Augusto López Hernández estaría perfilado para la Cámara de Diputados; Ricardo Monreal competiría por la jefatura de gobierno en la Ciudad de México; el senador Manuel Velasco se reelegiría y Gerardo Fernández Noroña ascendería a senador.
De triunfar Marcelo Ebrard, entonces la prueba de levantar la mano al ganador sería para Claudia y sus demás compañeros. En este escenario, Claudia iría en busca de la coordinación del Senado y, el resto en los lugares mencionados.
En cualquier caso, ¿qué frente o alianza conseguirá la foto de unidad?
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