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¡On Fire!

¡On Fire!

Columnas jueves 25 de julio de 2019 - 01:25


No cabe duda que cuando uno hace lo que le gusta, lo transmite con hechos.

Al igual el fotógrafo que descubre que tiene la serenidad y la convicción de hacer buenas fotografías, sale a las calles y las toma.


Ciro Guzmán, fotoperiodista mexicano que radica actualmente en Nueva York trabajando para la revista People, ha encontrado una motivación diaria para hacer buenas fotos en las calles de Manhattan.

Estando en México, hizo mucha fotografía deportiva y lo hacía bien, pero después de ocho años de conocerlo, creo que está viviendo uno de sus mejores momentos en su carrera. Se percibe libre, confiado, con un ojo dispuesto a descubrir historias entre la gente y nuevos encuadres de las tradicionales postales que conocemos de la isla.

Hace un par de días, nos compartió en sus redes esta serie de fotografías donde captura a jóvenes refrescándose con el agua de los hidratantes destinados para los bomberos a la hora de los incendios.

Una tradición muy de los neoyorkinos, cuando el calor sobrepasa los 40 grados, se “destapan” las bocas de los hidratantes y al salir disparada el agua, grandes y chicos corren a mojarse en las calles.

La tradición inició en 1896 cuando una de las ondas de calor más fuertes de la época, duró 10 días y cobró más de mil 300 muertes, allí fue cuando los hidratantes se abrieron por primera vez para refrescar calles, limpiar la suciedad y de manera espontánea, los jóvenes de aquellos años, salieron corriendo para mojarse y refrescarse.

Desde allí ha pasado de ser prohibido a ser regulado como cuando la Policía distribuyó unas tapas de aerosol para controlar el chorro de agua a un vecino adulto y responsable para destapar los hidratantes cuando fuera necesario. Tapas y llaves que aún existen en ciertos barrios.

Los bomberos locales tienen regulado los puntos en donde los hidratantes se destapan por la intensidad de las temperaturas.

Estas fotografías que he elegido de la serie que Ciro tomó, me parecen una belleza de la espontaneidad de estos adultos que se han reído y se han divertido como si fueran niños.

En la foto principal, donde aparecen seis jóvenes posando para el lente de Ciro, podría pensar que son los niños aquellos que aparecen en las fotos de archivo del Bronx, y de otras partes de Nueva York por ahí de los años 60 y 70.

Ellos saben de esa felicidad, porque desde niños han disfrutado el chorro de agua que sale a toda presión para mojarlos de pies a cabeza.

Disfruto de la capacidad de Ciro para componer escenas tan naturales y poderosas, que logran transmitir la emoción de quienes aparecen en las fotos.

La sonrisa del hombre de barba y al fondo una chica queriendo huir del chorro, el hombre jugando con su bici y el grupo de amigos sentados disfrutando el momento.

Ciro ha aprendido a apreciar los detalles, ha desarrollado su manera de observar de menos a más, así como la paciencia para espera a que aparezcan las sombras en el concreto y sobre todo, a hacer suyas las miradas y las sonrisas de quienes aparecen en sus fotos.

¡En hora buena, Ciro!

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Web: www.lauragarza.com

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/CR

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