Muchos dirán que dinero, mucho dinero necesita México para crecer, y sí el dinero es necesario pero no el único ni el más importante ingrediente, si fuera por eso con todo lo que se han robado a lo largo de las décadas diversos grupos gobernantes (ojo, no estoy diciendo que los presidentes, al menos no tengo pruebas de ello, pero sí es evidente lo que han hecho sus cercanos, incluyendo familiares), México sería una de las grandes potencias.
De hecho, mientras transcurrieron los días entre la primera entrega de esta "reflexión", y la presente, la presidenta Claudia Sheinbaum volvió a reunirse con los dueños del dinero, quienes le prometieron chorrocientos miles de millones de pesos y dólares a disposición de su gobierno para invertir y llevar a México, ahora sí, a las grandes ligas.
Lamentablemente esta noticia no es única en su sexenio, TODOS quienes han detentado el poder ejecutivo en México han recibido la misma promesa, muchas veces se cumple más o menos bien pero no de forma completa,m otras ocasiones se cumple a medias, o de plano quedan mucho a deber.
También al momento de escribir estas líneas el eterno aspirante presidencial Marcelo Ebrard, en uno más de sus intentos por congraciarse con sus ahora correligionarios y además llenarle el ojo a "la gran electora" cuyo dedito tendrá mucho que decir en 2030, dijo que México recibir+a este año nada más y nada menos que más de 400 mil millones de dólares en inversiones, una suma estratosférica que se dice fácil.
Lo malo es que no sabemos bien a bien qué tanto es de verdad inversión real, qué es reinversión, y qué es "inversión con pinole", para decirlo de alguna manera.
No pretendemos desde luego descubrir el agua tibia, no tenemos la receta ni la varita mágica para decir qué necesita México para que su economía crezca y deje de hacerlo a las tasas mediocres que lo ha hecho en cuando menos los últimos 50 años, tasa igual de mediocre que quienes han gobernado a este país.
Pero tampoco es un secreto universal, las experiencias mundiales lo dejan claro, para que un país crezca de forma sostenida requiere dos ingredientes esenciales, que estando presentes por un largo periodo generan crecimiento económico. Lamentablemente en esos dos ingredientes nuestro país todavía tiene mucho por avanzar.
1) Seguridad: Es cierto, no es lo mismo la Ciudad de México que Culiacán Sinaloa en esto de la seguridad o inseguridad. Pero México no puede ser un país seguro, la CDMX es una excepción que de vez en cuando también nos recuerda lo que viven otras entidades. Con 200,000 ejecutados en el sexenio del "humanista iluminado", y ahora con grupos criminales que le guste o no al gobierno mexicano han sido declarados por su similar estadounidense como lo que son: grupos terroristas, México no es un país seguro.
Tamaulipas, Sinaloa, Michoacán, Guerrero, Zacatecas, Chiapas, Tabasco, Jalisco, Guanajuato, Chihuahua, Coahuila, Durango, Colima, Estado de México, Morelos, Oaxaca, Sonora y Veracruz, son entidades donde la violencia es cosa de todos los días, son demasiado estados, si bien no todos azotados de manera similar, ninguna de esas entidades son seguras, por lo tanto México no es un país seguro.
Cuando nuestro país llegue a contar con estándares de seguridad como los de Japón, Alemania, Francia, España, Canadá, Inglaterra, o incluso naciones como Costa Rica y Chile en América, podríamos hablar de que se ha dado un gran paso y que estamos en vías de crecer más.
2) Certeza jurídica: El engendro que tenemos actualmente en el sistema judicial, ese que nos llevó según la ilusión presidencial a ser "el país más democrático del mundo", la Corte del Acordeón, es una vergüenza. Eso que tenemos es la mejor prueba de que en el país no existe certeza jurídica plena. Es cierto, no estamos similar a países en donde el estado de derecho es poco menos que inexistente, pero tampoco nos hagamos los que no sabemos, los caprichos del "iluminado" siguen pesando y mucho. La presidenta, convencida de que sería lo mejor, y además sitiada a más no poder,siguió adelante con este esperpento, hoy vemos las consecuencias. Los capitales están temerosos, eso que se llama "Reforma Judicial" es un obstáculo para la inversión en México, y para que el país crezca.
¿Qué se necesita para que la economía de México crezca?: Muy sencillo, seguridad y certidumbre jurídica, lamentablemente el camino todavía es muy largo.