El 6 de junio del año pasado, el Presidente Andrés Manuel López Obrador, la Jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum y Morena perdieron la alcaldía Cuauhtémoc. Uno de los triunfos más significativos de la oposición en la CDMX. En estos nueve meses, lejos de desplegar una estrategia para recuperarla en 2024, las autoridades federales y capitalinas abandonaron y confrontaron a la ciudadanía. Ahora sectores importantes de esta zona no sólo están decepcionados, sino molestos.
En la perspectiva del gobierno, prevalece la idea de que no perdieron la elección en la Cuauhtémoc, sino que manos ocultas les ganaron; es decir, no entendieron nada de lo que ocurrió hace nueve meses y que existe una nueva realidad en la CDMX.
El Presidente López Obrador descalificó a la clase media, calificándola de aspiracionista y manipulable por la desinformación. Ante el falso dilema presidencial de “conmigo o en mi contra”, sectores importantes de la sociedad capitalina desecharon este gambito.
Lo que realmente deseamos los habitantes de Cuauhtémoc son soluciones a los problemas de nuestras colonias, no retórica. Al Presidente le correspondía realizar acciones y desplegar programas para recuperar a la clase media, pero este sector no le interesa ni social, ni electoralmente al presidente. La línea paso, de ser “primero los pobres” a “únicamente los pobres”.
La Jefa de Gobierno primero endureció el discurso a favor de los más necesitados y las acciones en contra de la oposición, pero ahora la prioridad parece ser la candidatura presidencial. Las políticas de gobierno, los ajustes en el gabinete y la administración de su tiempo, dan muestra de ello.
Morena como partido no existe en la Alcaldía Cuauhtémoc o debería decir en la CDMX. Hay votantes y simpatizantes, pero no vida partidaria o convocatoria a los militantes. Los responsables y candidatos en las elecciones del año pasado, como Héctor García Nieto, Dolores Padierna, José Luis Rodríguez, Temístocles Villanueva, entre otros, realizan otras tareas, dejaron el territorio. Por ejemplo, si algún simpatizante de AMLO desea promocionar las asambleas informativas de la reforma eléctrica o la consulta de revocación de mandato de 10 de abril, no tiene como participar de manera organizada.
No simpatizo con la alcaldesa Sandra Cuevas. Obviamente no voté por ella. Muy pronto decepcionó a los ciudadanos. Por decir lo menos, sus acciones de gobierno fueron desatinadas y frívolas. La ley debe de cumplirse, si la alcaldesa cometió un delito debe sancionarse. La Fiscalía de la CDMX tiene dos meses para probar sus acusaciones. Se percibe una Fiscalía rigorista. Actitud que contrasta con la falta de oficio en otros expedientes, pero particularmente en el combate a la delincuencia. Si la Fiscalía tiene otros motivos diferentes a la justicia en el caso Cuevas, los costos para la Jefa de Gobierno serán altos . La política es de bronce.