La tosferina puso en evidencia una fragilidad estructural del sistema de salud internacional. El brote registrado entre 2024 y 2025 en México encontró terreno fértil en brechas persistentes de vacunación materno infantil que se arrastran desde antes de la pandemia por Covid-19.
Un estudio multicéntrico --realizado en 20 hospitales de diez entidades del país-- confirma la magnitud del desafío. Solo 35.7 por ciento de las mujeres embarazadas recibió la vacuna “Tdap”, recomendada para proteger a los recién nacidos durante sus primeros meses de vida. La cifra contrasta con la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que plantea coberturas superiores a 90 por ciento en contextos de transmisión activa.
Los datos revelan que la edad y la escolaridad de las personas influyen de manera decisiva. Por cada cinco años adicionales de edad, la probabilidad de vacunación aumentó 62 por ciento. En sentido opuesto, madres de 21 años o menos registraron una reducción significativa en la cobertura. La escolaridad de nivel medio superior o superior multiplicó por más de 12 la probabilidad de recibir la vacuna durante el embarazo.
En México, la tosferina mantiene una letalidad concentrada en menores de un año; mientras que datos de la Secretaría de Salud indican que, entre 2015 y 2019, el país reportó un promedio anual cercano a mil casos, con picos asociados a caídas en la cobertura. Tras la pandemia, la Organización Panamericana de la Salud advirtió retrocesos de hasta 10 puntos porcentuales en la vacunación infantil en varios países de la región, incluido México.
La evidencia apunta a un problema recurrente, las vacunas funcionan, pero la comunicación institucional, el seguimiento clínico y la confianza social muestran fisuras. La desinformación, la saturación de servicios y la percepción errónea del riesgo siguen como obstáculos centrales.
En este sentido, la UNICEF estimó que, en 2022, más de 2.7 millones menores de edad en América Latina no recibieron vacunas esenciales, entre ellas, la del sarampión, cifra que anticipa nuevos brotes, si no hay corrección de fondo.
México cuenta con uno de los esquemas de vacunación más completos del continente, pero su fortaleza depende de la continuidad y del acceso oportuno. Las jornadas de vacunación exigen una coordinación mayor entre atención primaria, hospitales y políticas de acompañamiento social.
La tosferina y el sarampión son enfermedades curables, pero en este contexto, valía la pena preservar la vida durante la pandemia y evitar salir de casa, tal como lo recomendaron las autoridades sanitarias en aquel momento.
Aunque hoy nos cobra la factura cada esquema de vacunación incompleto; como sociedad estamos obligados a contribuir de manera activa con las autoridades para construir una barrera natural en contra de estas enfermedades; por el momento suman 28 decesos, pero el Estado mexicano hace un esfuerzo mayor por detener los contagios.
Ya pasamos el tema de la tosferina, ahora nos corresponde hacerle frente al sarampión; en la víspera, la mandataria Claudia Sheinbaum ha instruido una jornada nacional de vacunación en contra del sarampión. Vacunarse es indispensable, la salud es de nosotros.
*Periodista | @JoseVictor_Rdz
Premio Nacional de Derechos Humanos 2017
——o0o——