Mediante resolución 62/139 aprobada el 18 de diciembre de 2007, la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 2 de abril de cada año (a partir de 2008), como el Día Mundial de Concienciación Sobre el Autismo, basado en el informe de la Tercera Comisión (A/62/435).
En tal virtud, el pasado sábado 2 de abril, como se ha venido haciendo en años anteriores, diversos edificios y oficinas públicas y privadas en todo el mundo, se iluminaron de color azul, con el fin de visibilizar la importancia de conocer y abordar diversos aspectos relacionados con esta condición.
El autismo es denominado desde 2013 como Trastorno del Espectro Autista (TEA) según el manual DSM-V (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, o Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría) que contiene descripciones, síntomas y otros criterios para diagnosticar trastornos mentales.
Diversas estadísticas apuntan a identificar una cantidad cada vez mayor de personas con TEA. No tanto por que la población autista se incremente, sino debido a que cada vez existe mayor conocimiento y herramientas que permiten o facilitan el diagnóstico.
Calificar al Espectro Autista como un trastorno mental, resulta estigmatizante, pero este enfoque intenta superar el paradigma anterior, que lo determinaba bajo la característica médica de un síndrome (Síndrome de Kanner, Síndrome de Asperger). Resulta más afable referirlo como una condición, con todo y que ello puede llevar a confundirlo con una enfermedad (que no lo es). Clasificarlo como una neurodiversidad o neurodivergencia también puede producir error o confusión en la comprensión de lo que realmente es. Y definirlo como una discapacidad psicosocial (que lo es) puede resultar ofensivo para algunas personas en el espectro, que pueden sentir limitado el reconocimiento a sus habilidades y capacidades (a veces, incluso excepcionales) o bien, afectada su dignidad como individuos que no se identifican como personas con discapacidad.
Incluso dentro de la comunidad autista, hay discusión sobre los elementos identitarios, tales como símbolos, colores, términos para referirse a la condición, así como las necesidades propias de la misma, entre otros aspectos.
Sin embargo, el reconocimiento de esa fecha como momento propicio para generar conciencia sobre el tema, sí es motivo de aceptación general, dentro y fuera de la comunidad.
Flor de Loto: Es necesario visibilizar las necesidades de la comunidad autista, procurar su inclusión social bajo la perspectiva de la diversidad, y no de la adaptación de las personas autistas al entorno neurotípico, así como sensibilizar sobre el respeto y tolerancia a las características propias de la condición. Además, se requiere enfatizar la utilidad de que el estado implemente ajustes razonables y acciones afirmativas, que permitan a las personas en el Espectro Autista ejercer todos sus derechos.