Por muchos años, la pregunta recurrente era: ¿qué estabas haciendo el miércoles 23 de marzo de 1994?, día en que en Lomas Taurinas, Tijuana, fue asesinado quien era el candidato del PRI a la Presidencia de la República, Luis Donaldo Colosio Murrieta, que iba en “caballo de hacienda” rumbo a las elecciones. Pasaron los años y el tema se volvió generacional, desconocido para los jóvenes.
Hace 28 años, en un mitin celebrado en esa ciudad fronteriza, muchos reporteros que cubrían la campaña del entonces candidato, se habían ido de compras a San Diego, en Estados Unidos, porque se supone que el acto fuerte sería por la noche, ya en Baja California Sur, en una cena con maestros.
El movimiento era intenso e inmenso, de fondo, la canción “La Culebra” en su versión banda y algunos de los representantes de los medios que optaron por acompañar al candidato del tricolor, quedaron azorados luego de que el asesino confeso, Mario Aburto disparara con un revolver Taurus a la cabeza y la cintura de Colosio. El primer tiro fue el que le provocó la muerte de manera instantánea.
Siguieron varios minutos de total caos porque la música continuaba sonando y los gritos se repetían cada vez más, entre que recogían al candidato tendido y que agarraban y golpeaban a Aburto.
Varios de los principales diarios sacaron una edición vespertina especial que reportaba la tragedia, con las primeras fotografías de Colosio Murrieta tendido, rodeado por un círculo de personas. A su viuda, Diana Laura Riojas, en un primer momento le avisaron que a su esposo le habían dado varios “garrotazos”, pero no pasó mucho tiempo para que se enterara de la verdad la que asumió con gran fortaleza y entereza pese a su mermado estado de salud.
Ya en el Hospital Civil de Tijuana, a su entonces vocero, Liébano Sanz, le tocó dar públicamente la noticia que era inminente, el fallecimiento de Luis Donaldo Colosio y todo se vino abajo para el PRI pues vivió un episodio prolongado de enfrentamientos y acusaciones, incluso cuando quien era coordinador de la campaña colosista, Ernesto Zedillo Ponce de León, entró al relevo en la candidatura presidencial y en todos sus eventos prohibió que tocaran la versión banda de “La Culebra”.
Veintiocho años después, muy pocos priístas acudieron a Lomas Taurinas a rendir homenaje al excandidato caído, ya no les interesa; es un partido demasiado debilitado al que no le quedan más que las negociaciones no tan debajo de la mesa, por cierto. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos, (CNDH) a cargo de Rosario Piedra Ibarra anunció que reabrirá el caso a favor de Aburto y el alcalde de Monterrey, Luis Donaldo Colosio Riojas, va escalando cada vez más como aspirante a la presidencia de la República en el 2024.
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