Jaime Arturo Ruiz | @
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- Solo 53% de las y los mexicanos lleva un control de gastos, y apenas una de cada cuatro personas elabora un presupuesto
- El inicio de año representa uno de los periodos más complejos para la estabilidad financiera de millones de trabajadores en México.
Los gastos derivados de las celebraciones decembrinas, el pago de deudas acumuladas, los incrementos en precios y servicios, así como la presión por cumplir compromisos económicos, convierten a la llamada “cuesta de enero” en un factor determinante de estrés financiero y emocional.
De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Salud Financiera (ENSAFI), solo una de cada cuatro personas en el país elabora un presupuesto formal, mientras que únicamente el 53% de las y los mexicanos lleva algún tipo de control sobre sus gastos. Esta limitada planeación financiera impacta directamente en la capacidad de los hogares para enfrentar contingencias y administrar sus recursos de manera eficiente.
Este fenómeno no solo afecta las finanzas personales, sino que también incide en el bienestar, la concentración y la productividad dentro de las organizaciones. Cuando los problemas económicos se intensifican, aumentan los niveles de estrés laboral, disminuye la motivación y se debilita el desempeño profesional.
En este contexto, Javier Alduncin, director de Recursos Humanos en Pluxee México, señala que “promover la salud financiera en los centros de trabajo es una oportunidad estratégica para que empresas y personas caminen juntas, combinando apoyos corporativos con decisiones más informadas, que permitan hacer rendir mejor el ingreso disponible”.
Con base en esta visión, el especialista comparte cinco estrategias clave para fortalecer las finanzas de los colaboradores y apoyar su bienestar integral durante el arranque del año.
1. Reforzar beneficios que alivien el gasto cotidiano
Las empresas pueden potenciar prestaciones como vales de despensa, apoyos de alimentación o movilidad. Según el Estudio Panorama Laboral Pluxee 2025, los trabajadores formales reciben en promedio tres prestaciones superiores a las establecidas por la ley.
Estos beneficios permiten liberar flujo de efectivo en los hogares, reducir la dependencia del crédito y evitar el endeudamiento innecesario, contribuyendo a que el salario rinda más en los primeros meses del año.
2. Acceso a liquidez de forma responsable
Facilitar esquemas como el anticipo de nómina o el acceso al salario ya devengado puede representar un apoyo inmediato para los colaboradores que enfrentan dificultades financieras.
Cuando se utilizan con planeación y bajo esquemas transparentes, estas herramientas ayudan a reducir la presión económica, fortalecen la estabilidad emocional y favorecen un mejor desempeño. Actualmente, este beneficio se encuentra entre los más valorados dentro del entorno laboral.
3. Educación financiera práctica y accesible
La capacitación en finanzas personales es un elemento clave para prevenir crisis económicas recurrentes. Talleres breves, sesiones virtuales o contenidos digitales enfocados en presupuestos, control de gastos y manejo de deudas permiten a los colaboradores tomar decisiones más informadas.
A nivel individual, identificar los llamados “gastos hormiga”, priorizar pagos y establecer metas de ahorro resulta fundamental para estabilizar las finanzas durante el primer trimestre del año.
4. Planeación y ajustes personales de consumo
Enero representa una oportunidad para replantear hábitos de consumo. Revisar suscripciones, renegociar servicios como telefonía o internet, comparar precios y evitar compras impulsivas puede generar ahorros significativos.
Pequeños cambios en el comportamiento financiero, sostenidos a lo largo del tiempo, se traducen en una mayor capacidad de ahorro y en una reducción del estrés económico.
5. Comunicación clara y corresponsabilidad financiera
Una estrategia integral requiere que las empresas comuniquen de manera clara y constante los beneficios disponibles, así como las condiciones para acceder a ellos. Al mismo tiempo, es fundamental fomentar una cultura de corresponsabilidad financiera entre los colaboradores.
Cuando los trabajadores conocen, aprovechan y valoran estos apoyos, y además adoptan hábitos financieros saludables, el impacto positivo se multiplica tanto a nivel individual como organizacional.
Un reto compartido entre empresas y colaboradores
La “cuesta de enero” no debe entenderse únicamente como un desafío personal, sino como un fenómeno con implicaciones directas en el entorno laboral. Las organizaciones que acompañan a sus equipos durante este periodo crítico no solo fortalecen su propuesta de valor, sino que también construyen relaciones basadas en la confianza, el compromiso y el bienestar.
Invertir en la salud financiera de los colaboradores se traduce en equipos más enfocados, motivados y productivos, sentando las bases para un año con mejores resultados y mayor estabilidad.