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A 10 años, las enseñanzas de Haití…

A 10 años, las enseñanzas de Haití…

Columnas jueves 30 de enero de 2020 - 00:11

Haciendo mención en la columna anterior de la situación de alto riesgo en la que nos encontrábamos por no traer escolta en el recorrido de evaluación de daños y una vez que nos dejó el camión de la ONU en el sector ocho de Puerto Príncipe, nos quedamos contemplando el escenario, jamás habría imaginado tal de nivel de destrucción, había cuadras enteras colapsadas con una cantidad enorme de muertos en proceso de descomposición entre los escombros, en las banquetas y el arroyo vehicular. Nos tomó más de cinco minutos salir del estupor para concentrarnos en la tarea que nos habían asignado. El equipo estaba conformado por Mario Gómez Dabdub de ICA, un representante de la Coordinación Nacional de Protección Civil y un servidor.

Previamente nos comentaron que la población era agresiva y podía ser hostil; al iniciar nuestro recorrido por la zona se nos acercaron personas que hablaban en tono alto con mucha gesticulación, al principio nos sentimos intimidados porque no les entendíamos, sin embargo, entre los vecinos había personas que hablaban español, nos decían que estaban desesperados, querían que les ayudáramos a rescatar a sus familiares ya sea esposa, hermanos o hijos. En ese momento nos dimos cuenta que no habían pasado cuerpos de rescate en toda la zona y existía gente atrapada con vida que requería ayuda.

Nos dijeron que habían visto a muchos periodistas y fotógrafos, pero a ningún rescatista; de inmediato empezamos a ubicar a personas con signos de vida dando indicaciones exactas del lugar a los cuerpos de rescate.

Haciendo un recuento de la cantidad de equipos de rescate, víveres y personal altamente especializado que no lo dejaban salir del aeropuerto para ayudar a los habitantes que lo necesitaban, éramos los primeros en recorrer formalmente las calles para ubicar sobrevivientes, los vecinos se acercaban en nuestro recorrido y se fijaban en la bandera de nuestro uniforme y nos gritaban “merci mexique”.

Al darse cuenta la prensa internacional del recorrido que México estaba realizando en la zona de desastre sin escolta, trabajando directamente con la población haitiana, corrieron la voz en el aeropuerto provocando que los grupos de rescate rompieran el cerco.

A los equipos que nos encontraban durante nuestro recorrido les dábamos la ubicación e indicaciones de posibles sobrevivientes, es así como rescatistas de Estados Unidos, Gran Bretaña, Rusia, Australia, entre otros, pudieron atender a la población que nos lo había solicitado.

EN POSITIVO, la enseñanza más grande que encontré fue que en algunas zonas de la Ciudad de México tienen un factor de riesgo y pobreza parecido al de Puerto Príncipe; eso me dio un aliciente para enfocarme en trabajar para la construcción de políticas y acciones duraderas que incidan verdaderamente en la preparación de los mexicanos ante un desastre de esa magnitud.



@JefeMaestro01

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/CR

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