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Columnas
Una vez más, el abstencionismo se impuso en la elección judicial. La participación ciudadana fue de 12.7 por ciento, una cifra que contrasta con el optimismo del gobierno federal, que calificó el ejercicio como un éxito y menor a la esperada por la presidenta del INE, Guadalupe Taddei. Ni la operación “acordeón”, logró vencerlo.
El desinterés y la falta de información, provocaron que la mayoría de los ciudadanosdesistiera de participar en las primeras elecciones judiciales del país. La ciencia política marca que la democracia es el gobierno de las mayorías, sin embargo, los resultados electorales, colocan en el escenario nacional una democracia de minorías y una mayoría de ciudadanos apáticos.
Lamentablemente el fenómeno es la constante en los últimos procesos, ya sean elecciones federales sexenales, intermedias o por estado. Los procesos recientes así lo confirman. En 2019, cuando se renovaron 6 gubernaturas, las elecciones se distinguieron por la baja participación ciudadana, sólo acudieron a las urnas tres de cada 10 personas. Se registró un histórico 66.4 por ciento de abstencionismo. Quintana Roo, tuvo una cifra récord de 78 por ciento de abstención.
En 2024, en la elección presidencial entre 40 y 38.5% de los mexicanos enlistados no acudieron a las urnas. El abstencionismo les ganó a Xóchitl Gálvez y Jorge Álvarez Máynez. La lista nominal de electores la conformaban 99,084,188 personas, de las cuales habrían participado entre el 60 y 61.5%, es decir, entre 59,450,513 y 60,936,775 personas.
El domingo pasado, el 87. 1% del padrón electoral no salió a votar, es decir 9 de cada 10personas inscritas en la lista nominal. Ahora bien, organizar una elección cuesta lo mismo si va a votar una persona o van a votar 90 millones, por lo tanto, cada voto emitido es más costoso mientras menos participación haya. En 2024 el costo promedio por voto emitido fue de 150 pesos y en esta elección fue de alrededor de 550 pesos una elección cara para el interés que generó.
Otro dato para la reflexión es que en la elección judicial se emitieron al menos 94 millones de votos para elegir a ministras y ministros de la Suprema Corte, pero el 21 % de estos votos fueron anulados o quedaron en “blanco” porque la gente no apoyó ninguna candidatura.
Así las cosas, todo indica que el gobierno, partidos y candidatos olvidan que el gran reto es fomentar la participación ciudadana en las urnas. Sobre todo, cuando se tiene un padrón electoral mayor a los 101 millones de personas. Los actores políticos minimizan el valor del voto, no les importa gobernar o representar a minorías. Sin duda uno de los temas que erosiona la democracia es el abstencionismo. Urge motivar a la sociedad, para que se involucre en la toma de decisiones y mejore el funcionamiento de los poderes en el país.
@guillegomora