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Ali, por siempre Clay

Ali, por siempre Clay

Columnas lunes 13 de enero de 2020 - 01:43

Nació en el anonimato el 17 de enero de 1942. Su padre lo bautizó con su mismo nombre, el del abolicionista Cassius Marcellus Clay, apodado «el león de White Hall» un defensor de la emancipación de los negros nacido en el condado de Madison, en el estado de Kentucky; quizá ese nombre marcó su historia y forjó los cimientos de la leyenda en que Ali se convirtió.

Orgulloso de su raza, el pequeño Cassius hacía preguntas cuando veía que el mundo no era igual para blancos y negros; en su época iniciaba una corriente a la que se sumó desde joven, años más tarde participó activamente en la política y sus palabras inspiraban a millones de personas; en algunos estados, el racismo era tal, que a los negros se les prohibía salir a la calle de día o entrar a lugares públicos.

Cuando era un niño, Ali se adentró en el boxeo tras el robo de su bicicleta frente al gimnasio Columbia. Era 1954, Cassius Clay tenía 12 años; el niño llegó furioso al gimnasio donde entrenaban algunos policías, tras ver que su nueva bicicleta se había esfumado, el adolescente entró para denunciar el hurto. Ahí encontró a Joe Martin, un agente de policía y entrenador de boxeo.

Le dijo, según la leyenda, que quería vengarse del ladrón y Martin le respondió que primero debería aprender a pelear. En ese instante, su vida cambió para siempre: Martin introdujo a Ali en el mundo del boxeo, lo demás lo consiguió él mismo. El día en que Muhammad Ali falleció, miles de personas se reunieron en torno a los puntos que fueron testigos de su historia ¿Por qué celebrarlo? ¿Por qué la presencia de Ali fue tan relevante para el mundo? Ali fue mucho más que solo un atleta. Nació como Cassius Marcellus Clay JR y cambió de religión y nombre, anunciándolo al mundo un día después de convertirse en campeón de peso completo al vencer a Sony Liston.

Aunque Ali falleció en Arizona, uno de los lugares donde vivía la mayor parte del tiempo, fue Louisville, Kentucky el punto que lo vio nacer, donde vivió prácticamente la mayor parte de su vida y donde no solamente se convirtió en leyenda, sino además, en Kentucky, transformando su presente cambio el futuro de los de su raza, rompió el paradigma y forma en la que los afroamericanos se percibieron a sí mismos en Norte América.

Ali es eso, un personaje grande que estremeció al mundo varías veces. La leyenda de este hombre creció de manera meteórica con el invento de la televisión, justo cuando comenzaba y en medio de su necesidad por encontrar temas y personajes relevantes, apareció Ali. El día de su funeral, el nombre de Ali volvió a gritarse como en el pasado, cuando sonaba al unísono en las arenas donde peleaba. Esa tarde estuve ahí, en la ciudad que lo vio nacer y crecer hasta tocar el cielo con las manos, Louisville, Kentucky; esa ciudad se transformó en el centro de la atención del planeta. Todo refería a Muhammad Ali; venta de playeras en la calles, recuerdos, aplausos y sonrisas. Muhhamad Ali fue héroe y villano en la historia de los Estados Unidos.


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/CR

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