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Columnas
Podrá ser un delincuente confeso, podrá ser un déspota, también será un soberbio quien desde el poder cuando lo tuvo insultó a quien se le puso enfrente y fue incluso capaz de llevar a su país a una crisis histórica de gobernabilidad cuando solapó, por decir lo menos, el asalto al capitolio, que casi termina con la democracia más añeja del mundo, y se supone la más sólida.
Podrá ser un sujeto que fue capaz de tener relaciones sexuales con una actriz pornográfica mientras su esposa estaba embarazada, algo que no debería importarnos de no ser porque es una figura pública mundial. Podrá ser y hacer todo lo anterior y mucho más, no sabemos muchas cosas y seguramente nunca las sabremos, se quedarán en secreto.
Pero, no deja de ser un actor estelar en la mayor economía global, fue presidente de ese país hace cuatro años y hoy por hoy encabeza las preferencias electorales para la próxima eleccción de noviembre, frente a un senil contrincante que no acepta o no quiere aceptar que tiene problemas congnitivos debido a su avanzada edad, eso lo convierte en factor de equilibrio político global.
Incluso, podría ser válida la descabellada pero también probable idea, que ya circula por los diversos medios en el mundo, sobre un posible autoatentado del republicano para incrementar su ventaja y eventualmente afianzar una probable victoria que lo lleve de regreso a la Casa Blanca, aunque dadas las condiciones actuales parece no necesitar tal artimaña.
Podrá ser muchas cosas Donald Trump, pero no deja de ser una figura relevante para el mundo al estar muy cerca de la Casa Blanca y con ella del liderazgo de la mayor potencia de nuestros tiempos.
Por eso, bastan unos cuántos disparos para vulnerar el frágil equilibrio geopolítico y meter en problemas al planeta entero, justo cuando es lo menos que se necesita debido al contexto mundial con dos guerras, una guerra comercial entre las dos más grandes economías del mundo, alta inflación, reorientación de inversiones, populismo, y una larga lista de problemas que enfrenta el mundo.
Trump no puede caer víctima de las balas, de hecho nadie en el mundo, pero una figura mundial como la del hombre naranja tiene otras implicaciones y tan profundas que podrían llevar al planeta a instancias poco deseables. ¿Quién atentó contra Trump?, será difícil saber la "verdad verdadera", tampoco los motivos de quien lo planeó.
Algunas versiones especulan sobre lo que significó este atentado y es como han llegado a la versión del autoatentado considerando que al parecer algunos de los disparos o petardos dieron en la oreja del republicano, señalan que de haberlo querido matar el tirador tenía el "ángulo de tiro" perfecto para acabar con su vida de un solo disparo, la intención no era matarlo, no estaba en el guión desaparecerlo del mapa, la idea era otra, el objetivo era distinto y no sabremos si llegó a cumplirse o no, es parte de lo que nunca quedará claro.
La directora de Banco Base, Gabriela Siller, opina que con este atentado será ya muy difícil ganarle a Trump, ya que las apuestas a su favor se han incrementado, en efecto hay muchas probabilidades de que eso suceda.
Pero el equilibrio geopolítico es muy frágil; ¿qué hubiera sucedido si hubiera muerto Trump?, ¿cómo imaginarnos una crisis política de la magnitud de la que se generaría con la relevancia del candidato?, ¿cómo quitar del electorado las sospechas sobre el presidente Biden?, ¿cómo reaccionaría la economía de Estados Unidos y del mundo al darse cuenta que también en Estados Unidos suceden cosas propias de un país bananero, o de democracias inmaduras como la nuestra, que no se encuentran muy lejos de lo que sucede en países más atrasados.
Trump, junto con Vladimir Putin, Xi Jinping, obviamente Joe Biden y quizás alguno que se nos pueda escapar, es factor de estabilidad geopolítica, pero a diferencia de los otros mencionados él no es jefe de estado en este momento, sin embargo está muy cerca de serlo, hoy día parece que nada podrá impedirlo, irónicamente unos cuántos supuestos balazos lo acercan cada vez más.