El jefe del Ejecutivo de Israel, Benjamin Netanyahu, defendió la reciente ofensiva militar contra la infraestructura estratégica de Irán durante su participación ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Al iniciar su intervención frente al pleno del organismo internacional, una amplia comitiva de delegados extranjeros se retiró del recinto en señal de protesta coordinada, una acción que el gobernante catalogó como una postura exenta de valor ético, al tiempo que aseguró que la respuesta de su nación resguarda los intereses de múltiples países.
El abandono masivo de representantes diplomáticos ocurrió tras una convocatoria difundida por la representación palestina para repudiar las operaciones del ejército israelí en la región. A pesar del ausentismo y de la desaprobación manifiesta en el auditorio, el mandatario sostuvo que diversos líderes globales han expresado gratitud en privado por desmantelar las capacidades atómicas de Teherán, reafirmando al mismo tiempo su rechazo categórico a la creación de un estado palestino soberano.
La jornada diplomática estuvo antecedida por el mensaje proyectado del presidente palestino Mahmud Abás, quien participó de forma remota tras la denegación de visados por parte del gobierno estadounidense. El viaje del dirigente israelí a suelo norteamericano se dio en un contexto de intensas manifestaciones civiles y pronunciamientos de autoridades locales que respaldan los señalamientos de tribunales internacionales respecto al conflicto en Medio Oriente.