Desde su inclusión en la primera terna para seleccionar a la ministra que ocupará la vacante que dejó Arturo Zaldívar, Bertha María Alcalde Luján convenció sinodales del grupo parlamentario de Morena y también de oposición, a tal punto que estuvo cerca de alcanzar la mayoría calificada (dos terceras partes de los asistentes a la sesión plenaria del Senado) que exige la ley para aprobar la propuesta del titular del poder Ejecutivo.
En la reunión de la Comisión de Justicia quedó testimonio de su lenguaje directo y claro. No evadió ninguna pregunta ni tampoco trató de esconder su simpatía por el proyecto de la Cuarta Transformación. Nada de titubeos. Firmeza al hablar de sus principios, compromiso con la justicia, imparcialidad e independencia. Distinguió entre sus afectos y la autonomía que debe caracterizar a quien llega a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Ninguna de sus palabras estuvo impregnada de servilismo hacia quien la propuso. Diferenció respeto y aprecio de una actitud rastrera. Colocó la honestidad profesional en primer lugar.
Demostró a sus 35 años de edad que es sólida jurista, conocedora del poder judicial y de su necesidad de estar más cerca de la gente, que no ignora sus defectos y tampoco los aciertos.
Se convertiría en la ministra más joven en la historia del poder judicial, lo que para nada desmerece y menos cuando consta que la veteranía no ha sido en todos los casos garantía para prestigiar a la institución.
Por eso, en su caso particular, no hubo rechazo declarado del bloque opositor a su trayectoria, porque en ningún momento pretendió sorprenderlos y mucho menos engañarlos.
De ahí que más de un senador tuvo palabras de reconocimiento para Bertha María, “en petit comité”; comentarios elogiosos, sin poder hacerlos públicos para no contradecir criterios o líneas de sus respectivos grupos legislativos.
En la primera terna, en la que estuvo acompañada de la Consejera Jurídica Estela Ríos González y la Doctora Lenia Batres, ella fue la que recibió el mayor número de votos a favor, no los necesarios para hacerla ministra.
Bertha y Lenia se mantuvieron en la segunda terna que propuso el presidente. Se incorporó Eréndira Cruzvillegas y se dejó fuera a Estela Ríos, con la que nunca estuvieron de acuerdo oposición y algunos de la bancada mayoritaria, que siempre consideraron que estaba inhabilitada por su cargo de Consejera Jurídica de la Presidencia.
Exagerado decir que Bertha María llegará a la Suprema Corte de Justicia de la Nación porque contará ahora con los votos de la bancada de Movimiento Ciudadano que declaró “muerto” al bloque opositor, a raíz del sainete en Nuevo León y la decisión final de Samuel García de mantenerse como gobernador y declinar la precandidatura presidencial.
Desde hace meses que la unidad del bloque opositor pendía de un hilo. ¿A poco ya se olvidó el deslinde “con el PRI ni a la esquina”? Y el intercambio de ataques verbales entre MC y PRIAN.
Al margen de berrinches y posiciones radicales, los senadores o senadoras de oposición que voten a favor de Bertha lo harán en consciencia, con la certeza de que es la mejor opción para la Corte.
Bertha María Alcalde Luján va a ser ministra por méritos propios.
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