Tras los siniestros en Siria Y Turquía se han registrado 25 mil muertos, mientras más de 100 personas han sido detenidas.
De acuerdo con el medio The New York Times, cien personas fueron arrestadas en las 10 provincias afectadas por el terremoto ya que se nombraron fiscales para presentar cargos penales contra todos los responsables del derrumbe de edificios pues se presume que no cumplieron con los códigos existentes, que se establecieron después de un desastre similar en 1999.
Los habitantes expresaron su indignación, por lo que dijeron eran empresarios corruptos que tomaron atajos para aumentar sus ganancias y la concesión de "amnistías" por parte del gobierno a los constructores que realizaron complejos de apartamentos que no cumplieron con los nuevos códigos.
Según el Times, dos constructores de un edificio derrumbado de 14 pisos en Adana, que supuestamente huyeron de Turquía, inmediatamente después del terremoto, fueron detenidos en el norte de Chipre.
Por otro lado, el presidente Recep Tayyip Erdogan reconoció que la respuesta oficial ha sido lenta, pero dijo que el país no estaba preparado para un terremoto de esta magnitud.
En una entrevista para la agencia de noticias AFP, el ingeniero sísmico Mustafa Erdik, presidente de la Fundación de Terremotos de Turquía, señaló que teniendo en cuenta la intensidad del sismo (7.8), "podíamos temer daños, pero no esto que observamos hoy".
La promesa el viernes de Erdogan de "reconstruir durante el año las viviendas destruidas" por el sismo augura que el frenesí inmobiliario va a continuar.