La reforma constitucional para proteger el suelo de conservación, es una acción impulsada por el jefe de Gobierno, Martí Batres Guadarrama que divide el territorio de la Ciudad de México en dos categorías: urbano y de conservación. El último contempla al 60% del territorio de la ciudad, donde habitan bosques, ríos y otros ecosistemas naturales. Esta acción supone una garantía presupuestal para protegerlos, por lo que se otorgará al menos el mismo monto anual de presupuesto previsto el año anterior.
La Secretaría de Medio Ambiente, Marina Robles, explicó que el suelo de conservación es esencial para la CDMX, este mantiene la riqueza biológica, captura contaminantes y limpia el aire que respiramos. También es el sitio donde se infiltra el agua que consumimos en la capital. Comentó que, a pesar de la enorme presión que recibe, el suelo de conservación mantiene el 12% de la biodiversidad de nuestro país y el 2% de la biodiversidad de nuestro planeta.
Basta recordar que el suelo de conservación es esencial para la salud de los ecosistemas, la producción de alimentos, la calidad del agua y la mitigación del cambio climático. Su cuidado y preservación son responsabilidades compartidas que requieren una gestión sostenible de la tierra y prácticas agrícolas y de uso del suelo adecuadas. Su importancia radica por temas, como:
-Biodiversidad: contienen una variedad de organismos, encargados de mantener equilibrios ecológicos y los ciclos de nutrientes en los ecosistemas.
-Ciclo de nutrientes: actúan como reservorios de nutrientes esenciales para las plantas y la cadena alimentaria, asegura su mantenimiento ante la erosión u otros procesos de degradación.
-Retención de Agua: son capaces de retener el agua, hecho que impacta en la humedad de los ecosistemas y la recarga de acuíferos subterráneos.
-Prevención de Erosión: se combate la posible eliminación de la capa superior de suelo fértil, que genera a su vez la pérdida de tierras productivas, junto a la degradación del paisaje.
-Captura de Carbono: Los suelos saludables mitigan el cambio climático al capturar y almacenar carbono atmosférico, haciendo frente al calentamiento global.
-Resiliencia ante desastres naturales: son más resistentes ante fenómenos como inundaciones y deslizamientos de tierra, al tiempo que ayuda a reducir los daños causados por eventos climáticos extremos.
La reforma ayudará a proteger los bosques, los ríos y el aire de la ciudad, y asegurará que la CDMX sea un lugar próspero y saludable para vivir. En resumen, proteger el suelo de conservación es esencial para garantizar la seguridad alimentaria, la biodiversidad, la calidad del agua, la resiliencia ante desastres y la mitigación del cambio climático. Es una inversión en el futuro sostenible del planeta y en el bienestar de las generaciones presentes y futuras, en este caso de la Ciudad de México.