Fiel a su ADN de la extorsión política, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), juega a las vencidas con el gobierno que llevó al poder y se revela a la #4Transformación. Es su naturaleza, como en la fábula de la rana y el alacrán.
No cambia, sigue en lo mismo que hace lustros y que tan buenos dividendos produce a los líderes del movimiento. Hoy doblan la apuesta porque la fiesta del Mundial de fútbol, arranca la próxima semana y las mesas de diálogo que se llevan a cabo en la Secretaría de Gobernación registran un peligroso impasse ante la negativa de ambas partes de flexibilizar sus planteamientos. Olvidan la premisa básica de negociar: ceder.
El magisterio disidente, sabe, perfectamente, que la calle manda y apuestan a la derrota silenciosa de Palacio ante la negativa de la presidenta Claudia Sheinbaum de reunirse con ellos. Las violentas protestas han vuelto a colocar en el centro del debate público: la relación entre el Estado y los movimientos sociales que desafían su autoridad.
La mecánica para obtener lo que les daba la gana, en los últimos 30 años, es la misma de ahora: plantones, marchas y bloqueos. Amagaban, generaban inestabilidad social y listo, los gobiernos estatal o federal les daban lo que pedían, incluidos cargos públicos, y se aquietaban.
Hoy, todo indica que se acabaron aquellas épocas en que eran uno mismo gobierno y sindicato en sus dos vertientes: Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación(SNTE) y CNTE. Cuando todo se arreglaba a “billetazos” y con la creación de miles plazas con cargo al erario.
Sus aliados políticos han dejado claro que no cederán a las demandas de la CNTE, por cuestiones presupuestales que no se pueden cumplir. Entre ellas anote: la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, el retorno a un sistema solidario de pensiones, jubilaciones dignas y un aumento del 100 % al salario base.
El costo político de ceder en años recientes hoy se encarece y el magisterio disidente amenaza con boicotear el inicio del Mundial de Futbol, que arranca en México el 11 de junio, con movilizaciones y bloqueos en la capital del país si no se atienden sus peticionesy prueba ello, es la huelga nacional que iniciaron el 1 de junio.
Muestran el músculo, su capacidad de movilización le ha permitido convertirse en un actor político relevante, en estados como Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán, donde toman los estudiantes y a los ciudadanos como rehenes de sus disputas entre dirigentes sindicales y autoridades gubernamentales. Un movimiento que reivindica derechos sociales y termina afectando derechos igualmente legítimos de millones de personas.
Así las cosas, entre bloqueos y concesiones la gran interrogante hacia el 11 de junio es: ¿quién manda en México?
@guillegomora