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COVID 19: ocho por uno es ocho

COVID 19: ocho por uno es ocho

Columnas viernes 10 de abril de 2020 - 02:03

Siempre le he tenido mucho respeto a los datos. Particularmente a los datos oficiales. No sé si sea un tema de formación, por haber estudiado en un Colegio que es una fábrica de ingenieros; o resultado de pasar horas y horas en la Facultad de Economía, revisando la información impresa del INEGI, copiarla a mano en una hoja y después ir al Centro de Cómputo para vaciar tus garabatos en un Excel (¡no se burlen! Así era).

Lo que sí tengo claro es que, cuando el trabajo me llevó a ser parte del Sistema Nacional de Información Estadística y Geográfica (SNIEG), representando a los estados de la región Centro-Sur, ya era un convencido de la importancia de la buena información. Cuando acabó mi periodo en el SNIEG, salí hecho un defensor del acceso a buena información para la toma de decisiones y la necesidad de que el INEGI, que es reconocido mundialmente, sea al igual que Banco de México una institución del Estado y no del Gobierno.

¿Por qué la fijación con la buena información? En el sentido más básico, es algo obvio: si no tienes buena información (confiable, verificable y oportuna), va a ser muy complicado que puedas tomar buenas decisiones. Cuando escalas esa reflexión hasta el ámbito nacional, dimensionas que una de las razones del fracaso de la planificación centralizada tipo soviética fue la incapacidad de procesar la misma cantidad de información que, de manera voluntaria y libre, nosotros procesamos a través del mercado.

De hecho, en la teoría económica la información juega un papel medular pues para que funcione uno de los modelos más básicos, el de Oferta y Demanda, se requiere que ambas partes, oferente y demandante, cuenten con la misma información y que, en caso de que alguno lleve mano por tener más, el intercambio se invalida por una falla de mercado denominada “información asimétrica”; ante el riesgo de que la asimetría sea sistémica y termine por distorsionar el sistema de precios (las señales del mercado hay instituciones, como el INEGI o Banxico en México, que se especializan en la generación y el manejo de datos.

Desafortunadamente el Dr. Hugo López Gatell, subsecretario de Salud Federal, después de meses de manejar los datos presentados en sus conferencias como definitivos e incontrovertibles, y así sortear los cuestionamientos sobre la baja incidencia de contagios en México y la posibilidad de que la insuficiente aplicación de pruebas de detección la explicara, ahora con toda la cara dura del mundo nos dice todo lo contrario: los datos “oficiales” que amablemente nos presenta, siguen siendo oficiales pero ya no son definitivos; ahora tienes que multiplicarlos por 8 (sí, ¡OCHO!) para tener un aproximado al número real de casos.

En términos de presentación de datos públicos e información, no recuerdo un ridículo de esta magnitud. Sin embargo, más allá de lo anecdótico, hay dos temas que me parecen importantes:
1. La facilidad con la que el Dr. López Gatell nos mintió a los mexicanos, una y otra vez, en un tema tan personal y delicado como es nuestra salud, y ahora está a la espera de que el fin de semana largo enfríe los ánimos, haya un par de escandalitos menores para distraer, y regrese a cobrar su quincena de los impuestos que pagamos todos.
2. No conforme con echar albures con nuestra salud, el Dr. López Gatell puede estar mandando a terapia intensiva a la economía (vía exacerbar la desconfianza), sin siquiera haber llegado a la parte álgida de la crisis.

La crisis de confianza que venimos arrastrando desde la cancelación del NAIM, en Texcoco, pero que cotidianamente las autoridades se han encargado de reforzar, puede llegar a niveles estratosféricos si, a raíz de los engaños del Dr. López Gatell, en los mercados norteamericanos se comienzan a manejar que toda la información oficial mexicana está alterada o que es 7/8 o 87.5% no confiable.

Si alguna vez escuchan que alguien está proponiendo que Banco de México o el INEGI dejen de ser instituciones del Estado mexicano, para volver a estar subordinadas al Gobierno y al titular del Ejecutivo, díganle que López Gatell y 200 mil contagios subreportados nos dicen que mejor no. Que no la chiflen, que es cantada.


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/CR

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