Investigadores del Instituto Mexicano de Investigación en Pesca y Acuacultura Sustentables (Imipas), en Pátzcuaro, Michoacán, trabajan desde hace una década en la preservación del achoque, una de las 17 especies de ajolote en México. Con capacidad para reproducir hasta 50 mil crías en cautiverio, el proyecto busca garantizar la supervivencia de esta especie endémica del lago de Pátzcuaro.
La estrategia consiste en recolectar huevos directamente del lago, incubarlos y cuidarlos hasta que cumplen entre seis y siete meses de edad, momento en que pueden defenderse de depredadores como la carpa, el pez blanco e incluso otros ajolotes. Posteriormente, los ejemplares son reintroducidos al embalse para fortalecer la población silvestre.
Daniel Hernández Montaño, investigador del Centro Regional de Investigación Acuícola y Pesquera de Michoacán, explicó que el objetivo es estudiar la nutrición y reproducción del achoque para elaborar un manual dirigido a acuacultores, bajo la regulación de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, que permita cultivarlo de manera sustentable y contribuir a su conservación.
El especialista aclaró que únicamente los ejemplares recolectados en huevo del lago pueden ser liberados nuevamente, ya que los nacidos de padres criados en cautiverio se consideran domesticados y no deben ser reintroducidos, al tratarse de una especie bajo protección especial según la Norma Oficial Mexicana NOM-059-Semarnat-2010.
En Michoacán existen dos especies endémicas de ajolote: el achoque (Ambystoma dumerilii), propio del lago de Pátzcuaro, y el ajolote jaguar (Ambystoma andersoni), originario de la laguna de Zacapu, reconocido por sus motas negras.
Entre las principales amenazas para estas especies se encuentran la presencia de peces invasores, la contaminación, el exceso de tóxicos en los cuerpos de agua, la sequía y la erosión. A ello se suma que, por su valor nutrimental y propiedades curativas, el ajolote fue utilizado durante décadas como alimento por comunidades locales.