Cuando menos de manera informal, pero estamos ante un hecho inédito que muchos ni siquiera han sospechado, en los hechos el Banco de México ha modificado su mandato constitucional.
De acuerdo con nuestra Carta Magna, el mandato del Banxico es el de preservar la estabilidad y el poder adquisitivo de la moneda del país, es decir, combatir la inflación, el fenómeno que, como sabemos, deteriora el poder adquisitivo de los ciudadanos.
La inflación va al alza desde hace varios meses, en la primera quincena de marzo se ubicó en 4.63% anualizada y para todo el mes quedó en 4 59% también a tasa anual, claramente fuera del objetivo y del rango de tolerancia de Banxico, que dicta una meta de 3% con más/menos un punto porcentual, es decir su rango máximo de tolerancia está ubicado en 4%.
Pero no obstante todo lo anterior, el mes pasado Banxico determinó bajar la tasa de referencia en un cuarto de punto a 6.75%, cuando el sentido común dictaba que ante el repunte inflacionario se mantuviera la tasa en el nivel de 7%.
Desde entonces, muchos analistas, así como un servidor, señalamos que parecía que Banxico pretendía cambiar su mandato, porque la decisión tomada era absurda.
Pues bien, las minutas de Banxico sobre la reunión del mes pasado que llevó a esa absurda decisión, nos confirman que Banxico está actuando como si su mandato no fuera el de preservar el poder adquisitivo de la moneda, o no fuera solo ese su mandato.
Al respecto hay que señalar que Banxico solamente tiene un mandato, no es una entidad que tenga un mandato dual como otras en el mundo, su única obligación es la de preservar el poder adquisitivo de la moneda, y si bien es claro que para ello debe vigilar muchos factores, en este caso no se valida su accionar con el argumento de que observan un deterioro del crecimiento de la economía del país (apenas se dieron cuenta).
Y esta decisión, la de bajar la tasa en pleno repunte inflacionario, con lo que automáticamente están modificando de manera informal el mandato del Banco Central, deja muchas sospechas cuando se observa que la decisión de la junta de gobierno fue tomada por los "chicos 4T", encabezados por la señora Victoria Rodriguez Ceja, quien supongo que estará eternamente agradecida al régimen vigente por el nombramiento, así como a otros dos que llegaron también en esta maravillosa ¿transformación? Con lo que lograron los 3 votos necesarios para modificar en los hechos el mandato de Banxico.
El sentido común estuvo del lado de los dos subgobernadores de más experiencia (y capacidad), Galia Borja y el doctor Jonathan Heath (saludos doctor, extraño los cafés que nos llegamos a tomar para escuchar las lecciones de macroeconomía y política monetaria que siempre terminaba por darme junto con alguna entrevista).
Pero nada pudieron hacer. Y es así como aunque sea de manera informal, debería quedar consignado que en marzo de 2026 el Banco de México cambió su mandato constitucional por sus pantalones.
Le importó un carajo el deterioro del poder adquisitivo de la moneda y de los mexicanos, y "descubrió" que la economía de México está débil, y estancada en una tasa de crecimiento mediocre, algo a lo que por cierto han aportado mucho los que nombraron en el puesto en Banxico a varios de quienes mandaron al diablo a las instituciones, perdón, a la Constitución.