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Columnas
Seguro que al caminar por tu calle o pasar cerca de un barranco, has visto una llanta de auto, tirada la intemperie. Un paisaje habitual que si lo sumamos, son miles de neumáticos abandonados en barrancas, tiraderos, ríos, calles. Estos elementos tienen un ciclo de más de 500 años en degradarse. No hay elementos físicos, biológicos o químicos que los extermine pronto, de ahí que su presencia es inamovible, se convierte en un foco ambiental muy tóxico. Lo peor de esta contaminación ambiental, es cuando son quemadas, lo que genera peligrosa situación medioambiental ya que se producen emisiones de gases que contienen partículas nocivas para cualquier ecosistema, incluyendo a las personas. El impacto al medio ambiente es crítico. Según la Secretaría del Medio Ambiente, en México millones de llantas en condiciones de desecho, son arrojadas en espacios inapropiados (una investigación informó que cada minuto eran tiradas 50 llantas). Y este panorama se incremente debido al crecimiento del parque vehicular. Día con día somos testigos de una marabunta de autos por todos lados, y Tlalpan siendo una alcaldía enorme, es un ejemplo de tal situación, vehículos que sin miramiento van arrojando estelas de humo que dañan a las personas, a la biodiversidad y al mismo planeta…que va cambiando su matiz azul por uno gris espeso. De ahí el preocupante Cambio Climático, y la contingencia ambiental que tuvimos hace unas semanas en la Ciudad De México. La buena noticia es que la conciencia colectiva de los ciudadanos, las empresas socialmente responsables con el planeta, han sembrado un compromiso por el medio ambiente.
Ha habido muchas acciones positivas en nuestro país en torno a esta problemática, al resguardo de nuestro techo de vida. Falta mucho, pero hay avances significativos. Por ejemplo, el plástico siempre ha sido una carga ambiental, dañando el planeta, inundando océanos, pero gracias a oportunas acciones entre gobierno, asociaciones y sociedad civil, hoy este elemento, por decir algo, ya no se usa en las bolsas del pan o en los supermercados o se “tira”; hoy se reutiliza. Según datos, 75% de los envases y empaques ya son reutilizables, reciclables, compostables o aprovechables. En el mediano plazo se estima llegue al 100%. La economía circular ya opera en México, es un modelo sustentable, noble con la madre naturaleza, un ciclo virtuoso donde no hay desperdicio. Se basa en compartir, alquilar, reutilizar, reparar, renovar y reciclar, donde los productos y los materiales que contienen son altamente valorados, teniendo en cuenta todo el ciclo de vida de éstos; los desechos se reducen casi a nada. ¡Sumémonos todos a esta conciencia colectiva! Hagamos de la Tierra un maravilloso espacio aún para ser habitado por generaciones venideras, dejarles un legado y no un guion del Apocalipsis. Nuestro inmenso planeta necesita ser rescatado por tanto deterioro humano. De nuestra conciencia, del amor que le prodiguemos, depende su resguardo para los hijos de los hijos de nuestros hijos.