Lo que violenta a las mujeres, lo que nos amenaza, desaparece y mata es el machismo, es el modelo hegemónico patriarcal impuesto que ha robado a las mujeres la libertad, pero no la esperanza y mientras haya esperanza, seguiremos luchando hasta que nacer mujer no signifique condiciones desiguales, hasta que en cada rincón de este país sea un espacio seguro para todas y todos.
La violencia contra las mujeres en este país se sigue replicando a diarios en sus diferentes formas y es la violencia sexual una constante en la casa, la calle, los espacios laborales y la escuela. El rol sexual que el patriarcado ha dado a la mujer como objeto, hace que México ocupe hoy el primer lugar en el mundo en casos de menores de edad embarazadas, que en las escuelas las niñas y jóvenes sean acosadas y hostigadas sexualmente, mientras la cultura del silencio encubra y tolere la violencia en los espacios educativos, según datos de la UNICEF el 14% de la población escolar ha sido víctima de violencia sexual. Cuando debería ser la escuela un espacio incluyente, que dé a nuestras niñas y jóvenes la posibilidad de desarrollarse en todos los ámbitos de su vida personal, social y profesional, porque ya lo decía Paulo Freire, “que no hay mañana sin proyecto, sin sueños, sin utopía, sin esperanza, sin el trabajo de creación y desarrollo de posibilidades”.
Como representante popular de la Alcaldía Cuauhtémoc presente una iniciativa a la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia para que la Secretaría de Educación Pública elabore y aplique protocolos de actuación en casos de acoso, hostigamiento y violencia sexual en todos los niveles educativos, misma que fue aprobada el martes 10 de octubre por diversas diputadas y diputados del Congreso, porque las causas de la violencia hacia las mujeres son estructurales y erradicarlas requiere de una transformación profunda como sociedad, que nos obliga a colocar al centro de nuestro trabajo la dignidad y los derechos humanos más allá de los colores.
Es necesario que los legisladores trabajemos por un futuro digno, que los sueños de las niñas y jóvenes de México que van a la escuela cada día nos impulsen y den sentido a nuestro trabajo para construir un futuro donde la dignidad, la igualdad y la libertad sea una realidad en la vida de todas y todos. Mi anhelo es que, al terminar mi encargo en la casa del pueblo, mire a la cara a nuestros vecinos y sus familias, a nuestras nietas, a nuestros hijos, a nuestras madres, a nuestras niñas y jóvenes y sentir, que hay un estado que les protege, que les arropa, abraza y cuida, un país en el que la dignidad sea una forma de vida
María Rosete
#porlosqueamamos