facebook comscore
Dilemas del voto electrónico

Dilemas del voto electrónico

Columnas jueves 20 de febrero de 2020 - 02:29

El voto electrónico llama la atención de propios y extraños. Promete eficientar y abaratar las elecciones. Su adopción generalizada representa retos y oportunidades de entidad superlativa que merecen profunda ponderación de congresos y autoridades electorales, principalmente en materia de fiabilidad en su desempeño y uso amigable para el votante. Esta expresión de los comicios modernos apareció con fuerza inusitada en los Estados Unidos un poco después de la controvertida elección presidencial del 2000, con la aprobación de la ley denominada Ayuda a América a Votar, que ofreció fondos por cerca de 3 mil millones de dólares a los estados que modernizaran sus equipos receptores de votos.
A partir de la elección intermedia norteamericana de 2002, los estudiosos empezaron a revisar la vertiente electrónica del sufragio. Desde entonces, la investigación y la bibliografía han crecido exponencialmente, sobre todo las relativas a la seguridad de los sistemas y a la interfase entre el elector y el equipo receptor de su sufragio.
El libro Haciendo las preguntas correctas sobre el voto electrónico nos presenta 74 preguntas relevantes que cualquier legislador y la autoridad electoral debería estar haciéndose. Según el prefacio, el Consejo Nacional de Investigación (CNI) de los EEUU realizó un amplio coloquio con el objeto de obtener una mejor comprensión de los temas del voto electrónico.
Concurrieron por igual científicos de la computación, expertos en tecnologías de la información, peritos en ciberseguridad, especialistas del diseño para usuarios, conocedores del manejo de grandes sistemas, politólogos, autoridades electorales, activistas de derechos civiles, de derechos de las minorías, así como productores y comercializadores de los equipos electrónicos de votación.
Con las ponencias presentadas por los asistentes y los trabajos remitidos por internet, el CNI decidió resaltar en su reporte los cuestionamientos pertinentes más que ofrecer respuestas eruditas. La intención primaria es describir algunas de las preguntas relevantes que deberían hacerse legisladores, funcionarios electorales, gobiernos y la academia, relativas al uso de computadoras y tecnologías de la información y la comunicación en el proceso electoral en general, centrando así la atención del debate público en asuntos técnicos y de política pública que necesitan resolución.
Según los autores, no se trata de convertir a los funcionarios electorales en científicos de la computación, sino de asistirlos para una mejor comprensión de la perspectiva que los escépticos tienen sobre la materia y para entender mejor la problemática que los técnicos observan. Se trata de que el acercamiento funcione también a la inversa: que los escépticos comprendan mejor el punto de vista de la autoridad electoral y las presiones que enfrentan.
Al advertir que el catálogo de preguntas que ofrecen no debe ser interpretado como expresión de confianza o condena al voto electrónico, reseñan cuatro descubrimientos fundamentales para desentrañar los retos y las amenazas en esta materia. Los veremos en entrega posterior.



Envie un mensaje al numero 55-12-88-20-96 por WhatsApp con la palabra SUSCRIBIR para recibir las noticias más importantes.

/CR

Etiquetas


Notas Relacionadas
AMLO Y LAS TELEVISORAS Columnas
2020-08-05 - 01:00
¿Quién fue el ganador? Columnas
2020-08-05 - 00:59
El doble túnel de la pandemia Columnas
2020-08-05 - 00:59
Pacto Social o Juegos del Hambre Columnas
2020-08-05 - 00:53
Línea 13 Columnas
2020-08-05 - 00:48
+ -