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Columnas
No puede ser una casualidad que los consejeros del Instituto Nacional Electoral, (INE), Dania Paola Ravel, Uuc-Kib Espadas y Arturo Castillo, justo el día en que en el Senado de la República, en una atropellada sesión votara la controvertida reforma al Poder Judicial, bloquearan las modificaciones que extienden a Alejandro Moreno Cárdenas al frente del PRI, argumentando que el exgobernador de Campeche había hecho los cambios en plena campaña y eso era ilegal.
La razón de fondo, es que con este repentino cambio de opinión, el INE vino a demostrar que está al servicio del oficialismo y en este sentido, fue uno de los instrumentos que Morena y aliados utilizaron para presionar a la oposición y conseguir la mayoría calificada en la Cámara Alta para sacar adelante dicha reforma.
El pasado martes, el INE notificó Alito Moreno de este cambio. Lo cierto es que desde la llegada del campechano al Senado, en la especulación de quién sería el traidor de la oposición que doblaría las manos ante Morena, -y resultó ser Miguel Angel Yunes Márquez-, se comentaba en los corrillos de la Cámara Alta que podría surgir del PRI; incluso se mencionó a la senadora Cinthia López Castro, dada cierta cercanía con la secretaria de Gobernación, Luisa María Alcalde.
En diversas ocasiones y por diferentes vías, Moreno Cárdenas reiteró el voto en contra de la fracción parlamentaria del PRI, de la reforma al Poder Judicial y con ello, el líder del Revolucionario Institucional demostró que su bancada, -como él mismo lo ha dicho-, es a prueba de balas.
Movimiento Ciudadano y el PAN, fueron los partidos que quedaron en evidencia, porque también está el caso del senador naranja César Barreda, que fue presionado por el oficialismo. No deja de llamar la atención que tanto los Yunes como Barreda, han anunciado que continuarán en sus respectivos partidos, pese a que en el caso de los veracruzanos, han amenazado al todavía dirigente de ese partido, Marko Cortés, si se atreve a hacerlo y ahí, el dirigente albiazul debe reconocer sus errores.
En el caso de la bancada tricolor en la Cámara Alta, no hay duda que tuvieron una posición firme y contundente. Es pertinente recordar que no es la primera vez que el oficialismo presiona y acosa a Moreno Cárdenas.
No hay que olvidar la manera en que lo hizo la gobernadora de Campeche, Layda Sansores Sanromán, que es una kamikaze del morenismo y no repara en ir con todo, hasta con cuestiones personales con tal de destruir al enemigo; con Alito Moreno no ha podido y en el caso de la reforma al Poder Judicial, el PRI estuvo a la altura.
Ahora bien, si algún error tuvo la oposición fue suponer que el Plan C no pasaría porque la coalición “Sigamos Haciendo Historia”, no obtendría mayoría calificada.