A menos de 2 meses de las elecciones de medio termino, Donald Trump busca cerrarle el paso a los electores que expresan su voluntad mediante el voto por correo o anticipado, a pesar de que la Corte Suprema está en desacuerdo.
A principios del mes pasado una jueza federal bloqueó temporalmente una iniciativa del presidente para que el Servicio Postal ejerciera control sobre el voto por correo.
La jueza federal de distrito, Indira Talwani, con sede en Boston, anteriormente había bloqueado una medida relacionada con el voto por correo, consideró que la nueva norma del Servicio Postal que dicta cómo se pueden enviar las boletas electorales por correo es probablemente ilegal e inconstitucional lo que la llevó a emitir una orden judicial preliminar.
El plazo apremiante que impulsa la Casa Blanca pretende que la privación del derecho al voto sea “prácticamente inevitable” y sí esto no se permite la norma siga vigente.
Las primeras boletas para las elecciones de 2026 están comenzando a enviarse por correo a algunos votantes a pesar de que aún no se sabe cuál será el resultado de la orden ejecutiva de Donald Trump que busca restringir el voto por correo.
En Carolina del Norte, ya comenzaron a enviar las boletas a los votantes que las hayan solicitado en sus 100 condados lo que convierte a este estado en el primero en hacerlo. Por ley, los condados de Carolina del Norte deben comenzar a mandarlas 60 días antes de los comicios generales.
El inquilino de la Casa Blanca y su equipo sabe que los votos presenciales, “son manipulables” de ahí su interés en sólo utilizar esta ruta para los electores.
En Wisconsin, algunos secretarios electorales de los condados de Dane y Portage enviaron la semana pasada sus primeras boletas electorales antes de lo previsto, debido a la preocupación por los retrasos del Servicio Postal en elecciones anteriores.
La Conferencia Nacional de Legislaturas Estatales está por iniciar el envío por correo de las boletas de voto ausente, con los 45 días o más antes del día de las elecciones.
De darse un cambio en el equilibrio de fuerzas políticas en el Congreso, los 2 años por venir para Trump y su equipo serán muy complejos, no podemos negar que elecciones intermedias suelen funcionar como un termómetro político más preciso que cualquier encuesta.
Si Trump pierde el control de alguna de las cámaras del Congreso, el impacto sería inmediato, implicaría bloqueos legislativos constantes, investigaciones más agresivas y una supervisión más estricta de sus decisiones, especialmente en política exterior.
Un Congreso adverso a Trump abriría la puerta a investigaciones formales sobre decisiones clave del gobierno.
Las elecciones intermedias suelen redefinir la capacidad del Ejecutivo para gobernar, de ahí su importancia.
@ncar7