En esta ocasión va una pequeña anécdota mundialista, para que te vayas alistando, lector-lectora: La selección nacional se preparó a consciencia para participar en el mundial de Argentina 78; en el proceso tuvo actuaciones brillantes y terminó invicta, de manera que se presentó llena de optimismo al torneo. “La Esperanza Verde”, le decían los periodistas y el público aficionado lo creyó. La sede de su grupo sería la ciudad de Rosario.
Pero hete aquí que todo fue una ilusión; en el primer encuentro frente al novel cuadro de Túnez, que debutaba en justas mundialistas y se suponía un rival a modo, la cosa salió muy mal. La derrota fue un contundente 3-1 en la cual los nuestros se vieron lentos y faltos de espíritu, salieron sobrados al terreno y cuando ya iban perdiendo no supieron cómo reaccionar y el técnico, José Antonio Roca, tampoco. Para el segundo partido enfrentaron al campeón vigente, Alemania Occidental, uno de los cuadros favoritos para llevarse el torneo, gracias a jugadores como el portero Sep Maier, Berti Vogts y Karl Heinz Rimmenigge. La alineación mexicana estaba compuesta por Pilar Reyes, Alfredo Tena, Jesús Martínez, Eduardo Ramos, “Gonini” Vázquez Ayala, Guillermo “Wendy” Mendizábal, Toño de la Torre, Leonardo Cuéllar, Enrique López Zarza, Víctor Rangel y Hugo Sánchez.
Para el medio doméstico eran buenos futbolistas, pero a nivel internacional, salvo Hugo Sánchez años más tarde, no teníamos mucho qué ofrecer, menos aún en vista de la carencia de mentalidad y espíritu combativo. Desde el principio los alemanes lucieron superiores, la media mexicana era inoperante y muy pocas oportunidades se generaron al frente. El primer gol alemán cayó a los 14 minutos; el segundo a los 38 y el tercero a los 42. Pilar Reyes, portero de Tigres de la UANL, se “lesionó” en la jugada y pidió su cambio. Lo llevaron en camilla hasta el vestidor, donde permaneció recostado en una plancha hasta el final del partido, a salvo del escarnio de recibir una goleada de antología. Entró en su lugar Pedro Soto del América.
Para el segundo tiempo la tónica del partido no cambió y los germanos, casi caminando frente a unos apocados aztecas que no mostraban nada, clavaron otros tres goles. Cuando sonó el silbatazo final que puso fin al suplicio, el primero en llegar al vestidor fue Pedro Soto con una sonrisa dibujada en los labios.
–¡Empatamos! ¡Empatamos! –Proclamó lleno de orgullo.
Pilar Reyes, quien supuestamente estaba inmovilizado por la lesión, saltó de su lecho doloroso para abrazar emocionado a su compañero.
–¡En verdad empatamos! –Responde contagiado de la sonrisa.
–Sí – Contesta Soto–. A ti te metieron tres y a mí otros tres –Termina de contarle entre carcajadas, sabedor de que la lesión de Reyes es una farsa.
Una pequeña desgracia futbolera que fue aderezada con un poco de humor. Necesitarás mucho humor en el mundial que se viene. Por cierto, el siguiente partido de la selección fue contra Polonia y la derrota fue de 3-1. Total, último lugar del torneo con 12 goles en contra y 2 a favor. Hasta el jueves…