Ismael “El Mayo” Zambada se declarará culpable ante la justicia de Estados Unidos en una audiencia inicialmente programada para el próximo lunes en Nueva York. Uno de los líderes históricos del Cartel de Sinaloa, Zambada se encuentra preso en ese país desde julio de 2024, cuando fue detenido en un aeródromo a pocos kilómetros al norte de la frontera con México. El presunto narcotraficante ha denunciado que “viejos aliados lo secuestraron en Sinaloa y lo llevaron sin su consentimiento al país vecino”.
Durante los últimos meses, El Mayo se mostraba reacio a declarar su culpabilidad, a pesar de las graves acusaciones que enfrenta, entre ellas narcotráfico y lavado de dinero. Sin embargo, en febrero su postura cambió, cuando su abogado, Frank Pérez, indicó que su cliente accedería a declararse culpable “si la Fiscalía de EE UU quitaba de encima de la mesa la pena de muerte”, lo cual ocurrió hace apenas unas semanas.
Con esta decisión, Zambada seguiría el camino de Ovidio Guzmán, hijo de su antiguo socio Joaquín “El Chapo” Guzmán, quien se declaró culpable en julio en Estados Unidos. Ovidio, parte de Los Chapitos, la facción del Cartel de Sinaloa dirigida por los hijos del Chapo, fue detenido en Sinaloa en enero de 2023 y extraditado a Estados Unidos en septiembre de ese mismo año. Por su parte, otro de los chapitos, su hermano Joaquín, podría seguir el mismo proceso; detenido en julio de 2024, la fiscalía estadounidense anunció en mayo que “tampoco buscaría la pena de muerte en su caso”.
Estos acuerdos, ya concretados o en negociación, plantean interrogantes sobre los términos bajo los cuales los acusados aceptan declararse culpables. En el pasado, otros integrantes del Cartel de Sinaloa, como Vicente Zambada Niebla, alias Vicentillo y hijo de El Mayo, han testificado en juicios contra antiguos socios. Vicentillo, por ejemplo, aportó su testimonio en el caso contra El Chapo Guzmán, que culminó con una condena de cadena perpetua para el capo. De manera similar, Dámaso López, antiguo aliado del Chapo, también colaboró con la justicia.
La situación de El Mayo, Ovidio Guzmán y su hermano Joaquín genera incertidumbre sobre los posibles acuerdos y testimonios que puedan surgir. La situación de Zambada es, quizá, la más enigmática: fue uno de los líderes más importantes del Cartel de Sinaloa y durante décadas habría dirigido redes de contrabando de drogas hacia Estados Unidos, convirtiéndose en un objetivo prioritario de las autoridades estadounidenses. Ahora detenido, la atención se centra en qué otros objetivos de alto perfil podría manejar la justicia en su contra.
La próxima declaración de culpabilidad de El Mayo cerraría la posibilidad de un juicio tan mediático como el de El Chapo o, posteriormente, el de Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad durante el Gobierno de Felipe Calderón (2006-2012). En aquellos casos, los testimonios de integrantes de estructuras criminales en México revelaron información sobre los movimientos delictivos del país. En esta ocasión, es probable que dicha información permanezca “guardada en los cajones de los fiscales”.