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Columnas
Tal como lo dijo Michell Foucault, uno de los grandes filósofos de la época contemporánea, “el poder se ejerce”. Es lo que ha hecho y hace la Doctora Claudia Sheinbaum desde que le colocaron la banda presidencial y rindió protesta en sesión de Congreso General.
¿Se acuerdan de la multiplicidad de comentarios, afirmaciones y especulaciones que anticipaban que habría “Maximato” o prolongación del mando de quien terminó el sexenio?
Opinadores y analistas lo aseguraban y daban por hecho, veían señales de que eso ocurriría, a pesar de que el mandatario saliente, Andrés Manuel López Obrador, nunca se cansó de repetir que se marcharía a su rancho, a descansar, escribir y leer.
Las semanas previas al relevo sexenal, ante los viajes del presidente que estaba por salir, acompañado de quien llegaría a la silla presidencial, más se acentuaron los comentarios.
Nunca se había visto un acompañamiento de ese tipo, en ningún gobierno priísta ni panista.
Quien era declarado presidente electo realizaba su actividad al margen del presidente en turno.
Con Andrés Manuel y Claudia fue distinto.
Verlos juntos antes del 1 de octubre era para los críticos la confirmación de que vendría el “Maximato”.
El término Maximato tuvo su origen en el periodo 1928-1934, por la influencia que ejerció Plutarco Elías Calles, llamado “Jefe Máximo de la Revolución”, en quienes ocuparon la presidencia después de ser asesinado Álvaro Obregón. Era secreto a voces y el pueblo bromeaba con la frase: “aquí vive el presidente, pero el que manda vive enfrente”.
Siempre se dijo que Emilio Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio y Abelardo L. Rodríguez gobernaron bajo la influencia de Plutarco.
De ahí el “Maximato”, la influencia en la toma de decisiones, planes de gobierno y nombramiento de integrantes del gabinete.
Es evidente que en el actual gabinete hay funcionarios que vienen del anterior sexenio, nada más que son los menos y su permanencia dependerá de lo que hagan para la construcción del segundo piso de la Cuarta Transformación. Si fueron refrendados se debe a su desempeño, no porque alguien se los haya impuesto a la Doctora.
Claudia Sheinbaum ha venido ejerciendo el poder, imprimiendo su propio estilo y se puede ver en las conferencias matutinas.
No trae apuntador o audífono. Ella es la que decide lo que va a responder o decir ante los periodistas.
Confirma que se trata de una mujer preparada y está visto que todos entienden que ella es la que manda.
El sistema de México sigue siendo presidencialista.
Al tema de la reforma judicial que es lo que no ha dejado de hacerle ruido, no le dio vueltas ni eludió. Ha sido directa al sostener que se atenderá el mandato del pueblo.
Con las fuerzas armadas, Ejército, Marina y Guardia Nacional, asumió de manera natural su papel de Comandanta Suprema. Todas y todos los militares se cuadraron ante su jefa.
La inseguridad sigue siendo el reto y tiene a un especialista y experimentado Omar García Harfuch para coordinar la lucha contra el crimen.
Sobre su relación con los Estados Unidos, ya puso orden a la comunicación con el embajador Ken Salazar, para que la ventanilla del diplomático sea la cancillería.
Ella no hablará con ministros ni con opositores, para eso tiene la Secretaría de Gobernación.
Cierto, apenas es el comienzo, pero no hay duda que la Doctora Claudia Sheinbaum sabe que el poder se ejerce.
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