Síguenos @ContraReplicaMX
Columnas
Después de que se terminó el Gran Confinamiento y las economías reabrieron se produjeron dos fenómenos muy importantes que explican el contexto actual.
1) La inflación se disparó porque la demanda de productos, bienes y servicios fue inesperada, los economistas tardaron mucho tiempo en entender lo que estaba sucediendo, y no se diga los bancos centrales. La demanda fue de tal magnitud que además logró que las naciones se recuperaran en un tiempo históricamente corto de la gran recesión causada por el desplome económico de 2020 ante la pandemia.
2) La demanda generada por el aumento del consumo llevó a un repunte de la inflación en todo el mundo, de modo que los bancos centrales tuvieron que iniciar una escalada de tasas de interés, aún así las economías y el consumo parecían resilientes y mantuvieron un crecimiento importante hasta el punto de que la generación de plazas laborales llevó casi al pleno empleo a muchas economías, incluyendo la de México.
Pero, nada es para siempre, es una regla universal que parece cumplirse nuevamente, al menos hay algunas señales que así lo indican.
La semana pasada estuvo llena de noticias como siempre, pero a veces la jerarquización o relevancia de la información deja de lado unas frente a las otras.
En lo económico, trascendió que muchas ofertas de gran relevancia en los mercados de consumo advirtieron sobre un recorte de ventas e ingresos; además otras también advirtieron sobre un recorte de utilidades.
Las advertencias de estos gigantes de los mercados de consumo como Nestle o Unilever, por mencionar algunos, no es cosa menor, se trata más bien de una señal de alerta imposible de ignorar.
Algunos analistas ya advierten que se podría empezar a gestar el descenso del consumo posterior a la pandemia, ese que sacó a la economía global de una recesión que amenazaba con convertirse en una gran depresión.
El consumo podría estar retrocediendo en estos momentos por las políticas monetarias de los bancos centrales, que buscan reducir las tasas de interés precisamente para reactivar la economía, una gran encrucijada para los banqueros.
Pero también ese retroceso del consumo puede estar ligado a una gran desaceleración provocada precisamente por el incremento de las tasas de interés en los dos años pasados.
En algún momento sabremos lo que sucede realmente, ojalá no estemos en los albores de una caída en el consumo porque eso significaría que la economía mundial ha entrado en otra fase, y no del todo positiva.