La presidenta Claudia Sheinbaum se encuentra ante uno de los desafíos diplomáticos más relevantes de su mandato. Las amenazas arancelarias de Estados Unidos, programadas para el 2 de abril, representan un gran reto en la relación bilateral. Inspirado en el libro “El arte de la negociación” de Donald Trump, presento algunas recomendaciones que podrían ayudarla a enfrentar este momento decisivo.Apunte muy alto, presidenta Sheinbaum. Tal como señala Trump, en cualquier negociación, es esencial fijar objetivos ambiciosos. La Cuarta Transformación y sus principios de justicia social, igualdad y soberanía nacional deben ser defendidos con convicción. En su discurso reciente en el Zócalo, usted dejó claro que México merece respeto y trato digno: “No somos ni más ni menos que EEUU”.
Trump aconseja esperar siempre lo peor y prepararse para enfrentar incluso los escenarios más adversos. La amenaza arancelaria no es un simple anuncio; es un golpe potencialmente devastador para la economía mexicana. Sin embargo, como usted bien sabe, prepararse para lo peor le permite reaccionar con mayor claridad y determinación. Al igual que Trump, no subestime la importancia de estar lista para cualquier resultado.
Maximice sus opciones. Trump subraya que un buen negociador siempre debe contar con múltiples alternativas. No se limite a un solo esquema de colaboración con Estados Unidos. Fortalezca las alianzas con otros actores internacionales y explore caminos novedosos para mejorar la cooperación en seguridad y desarrollo económico. Presentar diversas opciones refuerza su posición.
Si bien Trump defiende la intuición personal como una herramienta poderosa, usted ha demostrado un talento especial para combinar el instinto con la asesoría técnica.
La colaboración estrecha con Marcelo Ebrard y su equipo debe continuar como un pilar estratégico para presentar un frente cohesionado y sólido.
La postura de México como socio responsable y comprometido debe ser claramente comunicada, destacando que la cooperación es un camino de doble sentido y que el respeto mutuo es esencial para cualquier acuerdo duradero.
El presidente Trump mencionaba que la palabra “no” es difícil de aceptar, pero existen muchas formas de rechazar una propuesta sin ser descortés. Cualquier negativa a las exigencias de Washington debe ir acompañada de alternativas constructivas que evidencien la disposición de México para colaborar, siempre desde una posición de dignidad. Este principio tiene un paralelismo histórico que no debe ignorarse. Cuando Benito Juárez recibió la misiva del invasor Maximiliano de Habsburgo, invitándolo a una reunión para unirse a su imperio, respondió con cortesía y firmeza. Para Juárez la diplomacia respetuosa no debe confundirse con sumisión.
No pierda de vista que Donald Trump ha recurrido repetidamente a la amenaza de aranceles como táctica de presión para obtener concesiones de México, un juego similar al cuento de Pedro y el lobo. México no puede seguir respondiendo a anuncios que nunca se concretan, pero sí benefician los intereses estadounidenses. La presidenta Sheinbaum debe dejar claro que esta estrategia ha perdido efectividad y que la cooperación genuina debe basarse en respeto mutuo y acuerdos sólidos, no en amenazas, miedo y sumisión.
Presidenta, esta historia se contará como una muestra de dignidad, justicia y libertad.
ENTRE GITANOS.
¿Y LA INCLUSIÓN AMÁ?
Ya pasó casi medio año de que iniciaron los nuevos gobiernos en la CDMX y el país, y muchos equipos políticos siguen sin ser incorporados. Durante el reparto de las candidaturas y las campañas, se prometió que todas y todos serían incluidos, algo está pasando, que muchas y muchos ya empiezan a creer que no era cierto. Lo peor, es que muchos que no movieron ni un dedo por el proyecto o que incluso lo atacaron, fueron los primeros en ser ratificados o invitados a otras áreas de gobierno. ¿Estarán enteradas la presidenta Claudia Sheinbaum y la jefa de Gobierno Clara Brugada?
*Especialista en Ciencia Política y Gobierno.
avilezraul@hotmail.com