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El escorpión y la rana

El escorpión y la rana

Columnas miércoles 06 de mayo de 2020 - 00:48

Una rápida búsqueda en Wikipedia arroja lo siguiente: El escorpión y la rana es una fábula de origen desconocido, aunque generalmente atribuida a Esopo. La moraleja de esta breve historia es la siguiente, la ambición de algunos es tan desmedida que preferirán destruir todo, porque está en su naturaleza, incluso generando su propia destrucción.
Esta fábula viene a colación, en Venezuela, dado el regreso del esquema de controles sobre la producción y comercialización de alimentos, que parecía descartada. Pero no, los controles y la represión están en la naturaleza del Chavismo.
Un escorpión le pide a una rana que lo ayude a cruzar el río, prometiendo no hacerle ningún daño, puesto que, si lo hacía, ambos morirían ahogados. La rana accede, subiéndolo a sus espaldas, pero cuando están a mitad del trayecto el escorpión pica a la rana. Esta le pregunta incrédula: “¿Cómo has podido hacer algo así? Ahora moriremos los dos”, ante lo que el escorpión responde: “No he tenido elección; es mi naturaleza”.
La lógica que impera en el chavismo, al menos así ha quedado claramente en evidencia desde que bajo el gobierno de Nicolás Maduro el país se adentró en una crisis profunda, es la preservación del poder a toda costa. Incluso si ello representa la destrucción de la economía nacional o la más cruda represión.
En 2013, cuando recién se iniciaba Maduro en el ejercicio del poder como heredero de Hugo Chávez, cabía explicar las decisiones oficiales bajo la lógica de la ineptitud. Siete años, en tanto, es una ingenuidad sostener que el regreso de los controles a las industrias de alimentos y al comercio de la comida básica, en medio de la Pandemia del Coronavirus, se explica porque quienes detentan el poder son ineptos.
Precisamente, la permanencia en el poder del chavismo de forma obsesiva, y supeditando cualquier costo a este fin, es una de las claves para explicar el regreso de los controles a la maltrecha economía venezolana. Está en su naturaleza.
El objetivo es permanecer en el poder a cualquier precio, al menos así lo ha venido demostrando especialmente en los últimos años, cuando se hizo palpable toda la destrucción de la economía, cuando millones de venezolanos huyeron a otros países, cuando quedó en evidencia que todo el sistema sanitario, educativo y de alimentación estatales estaban sencillamente en ruinas. Nada de eso amilanó a quienes ejercen el poder, ni generó rectificaciones serias. En cada caso se buscó achacarle la responsabilidad por estas crisis a otros, incluso a quienes son víctimas de las medidas oficiales.
Era previsible que en algún momento de esta cuarentena extendida se hiciera público el malestar de los más pobres. Ya que la destrucción económica generada por el propio chavismo sumó a muchos venezolanos a la informalidad. Si no trabajas no hay ingreso.
A los más pobres los hizo dependientes de una bolsa o caja CLAP, con lo cual el chavismo ganó control social y político sobre este sector.
El país, todo, es una suerte de olla de presión. El régimen que sí tiene un manejo situacional de la crisis, para determinar cuándo y de qué manera da respuestas, sencillamente responde con una estrategia política y comunicacional, que aun siendo manida no deja de darles resultados. La culpa del hambre es la especulación de los privados, entonces la respuesta son los controles, las inspecciones y hasta la ocupación de empresas privadas.
Esto no ocurre por error. Es una decisión deliberada. Es la respuesta del momento a la crisis que se debe atender. El costo que pueda tener por las consecuencias que tenga en la población está supeditado al objetivo central, permanecer en el poder. Es el escorpión no pudiendo evadir su naturaleza.
El chavismo bajo la presidencia de Maduro ha aprendido a vivir bajo la filosofía de alcohólicos anónimos, un día a la vez. Y esto le ha dado éxito; siempre y cuando entendamos que este éxito no es sinónimo de hacer un bueno gobierno o satisfacer las necesidades del venezolano de a pie.

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/CR

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