Apenas este sábado diversos medios de comunicación reportaron que la presidenta Claudia Sheinbaum, la jefa del estado mexicano y representante de todos nosotros, se reunió con economistas de diversas ideologías, es decir no solamente aquellos que están a favor de su movimiento, la dizque cuarta ¿transformación?, sino incluso con algunos que claramente han criticado esta "gesta heróica" iniciada en el año 2018.
No es poca cosa, aunque en ocasiones la presidenta muestra las mismas señales y el mismo estilo del mesías tropical, también debemos reconocer lo bueno que hace, cuando realiza acciones que son dignas de lo que es, de su investidura, de una jefa de estado, de la representante de todos los mexicanos, de quien gobierna para todos y no solamente para algunos.
No es poca cosa porque hasta hace no mucho a estos profesionales se les tachaba por lo menos de corruptos, cómplices de quien sabe quién, privilegiados, y una larga serie de epítetos que lamentablemente fueron repetidos una y otra vez por diversas instancias de un gobierno que se supone también representaba a todos los mexicanos, pero sabemos claramente que no era así, que si no estabas con ellos eras considerado de la peor calaña posible.
No es poca cosa el gesto de la presidenta porque guste o no, independientemente del sesgo ideológico, la economía es una ciencia social tan vieja como la humanidad misma, y existen en México economistas de primer nivel, de gran nivel inclusive, así como algunos nefastos, y otros una verdadera vergüenza para la profesión. Hay desde luego economistas corruptos, como en todas o casi todas las profesiones, así como gente que es honesta a decir basta. Pero, la economía es por sobre todas las cosas una ciencia social enfocada a mejorar en la medida de lo posible la vida de la sociedad.
La profesión se devaluó en cierta medida gracias a los políticos, o a quienes siendo economistas se metieron de políticos y pensaron que eran impunes y decidieron experimentar con la sociedad imponiendo en otras épocas políticas públicas que empobrecieron a millones.
Pero la economía y los economistas no van a desaparecer, y menos si los quieren sustituir por improvisados que basta con que tengan 90 por ciento de lealtad y lo demás importa un carajo, tanto así que pese a que se atrevieron a decir que en otras épocas la economía ni siquiera era manejada por economistas y estábamos mejor, eso solamente era una mentira más del más grande mentiroso de todos los tiempos, que hoy vive en una finca imperial custodiado por todo un regimiento del ejército mexicano, como nunca antes presidente alguno lo hizo. No cabe duda que el tipo es diferente.
Este "iluminado" despreció a los economistas, despreció una ciencia social fundamental para todos los países del mundo, pero nunca dijo que se tardó 13 años en concluir una carrera que tiene mucho menos complicaciones de aprendizaje que la economía, sin que ello signifique de ninguna manera que la profesión de Ciencias Políticas y Sociales sea inferior o desmerezca, simple y sencillamente tienen orientaciones distintas aunque curiosamente ambas van enfocadas a lograr el bien de la sociedad.
Por lo pronto es digno de reconocerse que mientras el "iluminado" los despreció, pero sobre todo los insultó impunemente, sin prueba alguna, despreciándolos como profesionistas y como profesionales así como personas, hoy la jefa del estado mexicano haga una de las acciones que de tan sencillas y de sentido común deberían ser naturales: reunirse con este tipo de profesionistas, con economistas.
Ojalá nunca más un "iluminado" llegue a dirigir los destinos de este país y sobre todo haga las groserías que hizo quien se dice el "mejor presidente de la historia de mundo mundial", y que no fue sino un auténtico barbaján, para llamarlo de alguna manera y no ser igual que este sujeto, porque como diría él mismo: no somos iguales. Por suerte, y esto es comentario personal, hasta la basura se separa.