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El miércoles se acaba el mundo

El miércoles se acaba el mundo

Columnas martes 15 de febrero de 2022 -

Parece que la situación geopolítica internacional nos quiere vender la idea de que el miércoles se acaba el mundo. Pareciera que el reloj de la conflagración mundial se encuentra en una ilógica cuenta regresiva y que los barones de la guerra se frotan las manos. Así, mientras suena el tic-tac del reloj de guerra, otros creemos que no hay razones para alarmarse… aun.

Desde hace más de un año suenan los tambores de guerra en Ucrania, pero creo que hasta los tamborileros ya se cansaron de tanto que le han dado al cuero.
Pero en esta trama de fisiculturismo militar, surge el buen humor del presidente ucraniano quien, como en sus buenos tiempos de actor; dice que el miércoles los invaden. No niego que eso pueda suceder, pero me resisto a pensar que este conflicto sea una bravata rusa. A nadie le conviene una guerra en esa zona. A los rusos y mucho menos a los europeos, les conviene cerrar el suministro de energéticos a la región pues eso solamente beneficiaría a la (concidentemente) alicaída economía estadunidense.

Si estalla la guerra en Ucrania, los gasoductos y centros de distribución ubicados en las provincias de Sumy, Kiev y Zhytómyr; dejarían de surtir gas a Europa Central, con lo cual países como Austria, Hungría, las repúblicas Checa y Eslovaquia además de Alemania podrían enfrentar un grave desabasto de gas natural.

A los rusos no les conviene una guerra en la zona pues con ello frustraría las ampliaciones de su gasoducto que recorre las provincias del sureste de Ucrania. Dicha zona, es reconocida por su amplia mayoría prorrusa pues las más recientes consultas (2020) muestran que la población de las provincias de Lugansk, Donetsk (Donbás); se siente más rusos que ucranianos. Luego entonces, ¿por qué Rusia tendría que frustrar la expansión de su gasoducto en una región ucraniana ya se siente muy rusa? No tiene lógica.

Se supone que la ampliación de ese gasoducto surtiría por otra ruta al centro de Europa y evadiría Kiev; la capital política y cultural de los ucranianos. Si a esa estrategia, le sumamos la gran inversión hecha por Moscú para desarrollar el gasoducto Nord Stream 2, que surtiría a Alemania a través del mar báltico; ¿a qué loco se le ocurriría provocar una represalia económica y detener ese gasoducto con una invasión?

Por cierto, si alguien piensa en que las represalias económicas son un buen escudo contra la ilógica invasión a Ucrania; solamente digo que Rusia atiende casi el 40% de la demanda de gas de la Unión Europea y de ellos casi la totalidad del gas consumido en los países bálticos. Rusia surte también casi el 40% del gas que consume Alemania.

Por eso yo estaría muy atento en los próximos días; no vaya a ser que de pronto algún funcionario, jerarca, aristócrata o contratista, nave o infraestructura relacionado con EU tenga algún accidente. No vaya a ser la de malas y el miércoles sí sea el comienzo del fin del mundo.


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/CR

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