La pandemia y el auge en la apertura de los espacios digitales que trajo consigo, propiciaron el nacimiento de una modalidad inédita de comercio informal. Este fenómeno benefició a todos los ciudadanos que ante la pérdida de su empleo, necesitaron una nueva forma de obtener ingresos, sin embargo, las principales beneficiadas fueron las mujeres.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la población femenina fue la más afectada por el desempleo que ocasionó la emergencia sanitaria, en 2020 la tasa de participación femenina se redujo diez puntos porcentuales, pasando de 45% a 35%. Así mismo, el proyecto de ECOVID-ML, realizado por el INEGI en abril del 2020, mostró que 13.6 millones de mujeres fueron despedidas en el segundo trimestre de ese año.
Debido a la falta de espacios en el sector formal, las mujeres tuvieron que buscar sus propias oportunidades desde la informalidad, migraron a las redes socio digitales para lograrlo, dando paso a una nueva dinámica de comercio digital.
El término “Neni”, se utilizó para nombrar al fenómeno de la digitalización en el comercio informal de las mujeres, según académicos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, se trata de mujeres de entre 30 y 50 años que ofrecen productos como maquillaje, ropa, utensilios de cocina o alimentos preparados. Sus plataformas de venta son espacios virtuales como Facebook, Instagram o Whatsapp.
Según datos publicados en el 2021 por el Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios de la UNAM, la venta informal de las mujeres a través de los espacios digitales genera un promedio de 9.5 millones de pesos todos los días. Y más de 13 millones de hogares se benefician directa o indirectamente de esta actividad económica. Este autoempleo que iniciaron las mujeres, representa una oportunidad de superación e independencia económica para todas aquellas que por el gran porcentaje de tiempo que invierten en actividades no remuneradas, como el trabajo doméstico y el cuidado de los miembros de su familia, no pueden cumplir con el ritmo del trabajo formal. Las ventas del comercio digital han significado una puerta de oportunidades para las mujeres emprendedoras.
En este orden de ideas, Fátima Masse, directora de Sociedad Incluyente en el Instituto Mexicano para la Competitividad, considera que de formalizar esta nueva dinámica de trabajo, las mujeres emprendedoras aumentarían sus ganancias 2.5 veces más. La formalidad en sus espacios digitales podría significar una oportunidad de crecimiento para ellas.
Es necesario dignificar el trabajo de aquellas mujeres que a pesar de enfrentarse a todos los obstáculos económicos, sociales y familiares, deciden emprender y salir adelante. La protección en materia jurídica es indispensable para incentivar su desarrollo económico porque todos tenemos la legítima aspiración de vivir mejor.
María Rosete
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