Viajar y comer son dos de las cosas que más amo hacer en la vida. Cuando viajas abres tu mundo a nuevas culturas, ideas, paisajes, momentos y personas. Cuando “te comes” otros países, te llevas su sabor en ti. Sin duda, el mejor souvenir de todos.
Mi última escapada fue a ver el Gran Premio de la Fórmula 1 en Miami, otra de mis pasiones que siempre me regala buenas anécdotas. Sin embargo, una junta de trabajo contigua me hizo estar en 4 países diferentes y tomar 3 vuelos, en menos de 24 horas. Gran hazaña que, si la veía desde una óptica negativa, podría ser una tortura, pero preferí verla como una oportunidad de deleitarme con buenos platillos en esas “escalas tediosas”.
Aquí les comparto sobre 3 lugares de 3 de estos países que, sin duda, hay que conocer:
Seaspice (Estados Unidos). Uno de mis favoritos de Miami es este lugar del que ya he escrito en anteriores líneas. Seaspice es un lugar versátil, contemporáneo y chic, donde locales y famosos disfrutan de tardes de buena comida, buen trago y gran vista (incluso tiene opción de poder llegar en yate). En esta ocasión pedí unas escalopas sugerencia del chef, que cada bocado era un gozo. Pero mi favorito fue mi plato principal, una pasta con parpadelle, que la carne sola se deshacía en la boca, llenando con sus jugos de un perfecto sabor, acompañada de una pasta suave y amable.
La nacional (Perú). Con dos horas de escala en el aeropuerto de Lima, no pude no ocuparlas para sentarme a deleitarme de un típico, pero delicioso y único, ceviche clásico (Peruano, como le llamamos en el mundo) acompañado de mi cerveza favorita en el mundo, una Cusqueña (negra- dark lager). Sin duda de mis mezclas gastronómicas favoritas de la vida.
La Cabrera, al paso (Argentina). Encontrar en el aeropuerto está joya, me hizo aprovechar para degustar un par de empañadas de carne con chimichurri, únicas como los argentinos saben hacerlas, acompañada de una ensalada de arúgula y parmesano y una copita de Malbec Mendozino.
Mi viaje sigue lleno de buenas aventuras gastronómicas que ya les compartiré en siguientes líneas. Por ahora, reitero mi agradecimiento con la vida por permitirme sacar lo bonito de cada oportunidad y por bendecirme con una vida plena, llena de buenas experiencias, salud y ganas de comerme al mundo (figurado y literalmente).
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¡Buen Provecho!
Amante del Buen Comer