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El extractivismo puede entenderse como un modelo que consiste en la extracción excesiva o explotación de recursos naturales, humanos, sociales o emocionales en beneficio de uno o varios individuos, o grupos; con poca o ninguna consideración por el bienestar de las comunidades o personas que resultan afectadas por este tipo de prácticas.
El término “extractivismo” ha sido utilizado tanto en el contexto social como en el ambiental, económico y político, para referirse a un sistema de apropiación con beneficios unilaterales, que genera consecuencias negativas para el entorno, la sociedad u otras personas.
Podemos considerar algunos ejemplos de cómo se manifiesta el extractivismo en la sociedad, tales como la explotación laboral, la extracción de recursos naturales sin beneficio para las comunidades locales, y sin estrategias de restauración; la apropiación cultural y de la voz de ciertos grupos en beneficio de otros, etc.
El modelo extractivista está basado en la satisfacción unilateral y egoísta de necesidades propias, una idea que va muy de la mano con la construcción de sociedades hedonistas, mercantilistas y capitalistas, herederas de la cultura occidental, que ha ido colonizando al mundo moderno a través del fenómeno de la globalización, en la que sociedades, grupos y personas adoptan conductas extractivistas en distintos entornos.
Por otro lado, el concepto de “extractivismo” puede aplicarse también a diferentes tipos de relaciones interpersonales asiméticas, como relaciones de pareja, amistad, familia, así como en entornos laborales, en los que la explotación emocional, la falta de reciprocidad o el desequilibrio de poder, pueden contribuir a conductas “extractivistas” en estas relaciones. Estas dinámicas pueden afectar la autoestima, la salud emocional y la calidad de vida de las personas involucradas.
No podemos estar siempre dispuestos a darlo todo, ni siquiera por nuestros propios hijos. La extracción de cualquier tipo de recursos, sin estrategias restaurativas, puede agotar el “stock” de recursos disponibles y de esa manera hacer difícil o imposible su recuperación para atender necesidades futuras.
En ese sentido, es importante preguntarnos ¿Qué efectos tiene la conducta extractivista en la dinámica social y emocional?¿Cómo podemos protegernos contra la explotación y promover relaciones más equitativas y saludables?
Es necesario promover la equidad de género, fomentar relaciones más saludables y equitativas, educar sobre la importancia del respeto mutuo y la reciprocidad en las relaciones interpersonales, así como abogar por políticas y prácticas justas que eviten la explotación de los trabajadores y de ciertos grupos étnicos o comunidades marginadas que en ocasiones son explotados para el beneficio de otros.
Flor de Loto: El extractivismo puede tener un impacto negativo en la cohesión social, la confianza, la solidaridad y el bienestar de las personas y grupos sociales. Lo mejor es establecer relaciones “horizontales” entre los seres humanos, en las que toda persona tenga siempre el mismo valor que cualquier otra.