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Columnas
La derecha quiere mostrar que el golpe de estado blando es una fantasía del gobierno y los seguidores de la 4T. Creen que la práctica política informada es similar a la fantasía del comunismo que se acerca y los miedos que desde siglos quieren infundir, logran influir.
Llama la atención ver las razones de su temor al comunismo y por qué no, a la Revolución Francesa si sólo hay 50 años de diferencia entre la Revolución Francesa y la publicación del Manifiesto del Partido Comunista.
No es el pasado lo que les asusta o su anacronismo, es lo desconocido que creen ellos conocer mejor que quienes defendieron, en su momento los movimientos sociales a los que ahora teme una clase media desinformada y poco ilustrada.
Cada vez que alguien de la derecha asiste la fiscalía a presentar una denuncia penal el golpe balndo e acerca. Este acecho intenta susttuir la poltíca por una legalidad que se caracteriza por su infeicacia y su lentitud.
Así, el poder Judicial se muestra dispuesto a continaur judicializando la pol´tica paa allanar el camino de quienes imposibilitados para ejercer la pol´tic o resolvr ol´ticamente los conflicots, acuden a un Poder Judicial, tradicionalmente corrupto.
Los medios es el otro vértice del triángulo esencial para el golpe de Estado blando, el otro es el poder Legislativo o a falta de una mayoría que apoye el golpe está el ejército o la injerencia mediatica y pol´tica del extranjero, desde donde se difunden noticias flasas pero que tienen eu ver con la desestabilziación del actual régimen.
Desde ahora la derecha ve perdida la posibilidad de ganar la mayoría en el Congreso por eso acude a personajes como Cayetana Álvarez, que viene a mostrar lo que puod haber sido uy no fue, porque en este momento los mexicanos, en su gran mayoría estamos mejor que la mayoría de los españoles, claro, a excepción de los nobles, a los que ella pertenece.
Tendremos que acostumbrarnos a la visita de esos personajes, no nos sorprenda que llegue Bolsonaro, ya Lilly Téllez invitó a Javier Milei, no faltará quién invite a Zelensky, o a la italiana, Giorgia Meloni, nieta de Musolini. Ya vino Abascal de VOX, y se acaba de ir Eduardo Verástegui a estados unidos, luego e intentar ser Presidente de México, y no es difícil que Margarita Zavala o Mariana Gómez del Campo convoquen a José María Aznar.
Estas invitaciones se deben a dos vertientes muy necesarias para la derecha, en primer lugar, traer voces con credibilidad a los mexicanos porque las de ellos carecen de valor y, la otra, internacionalizar el deterioro de la democracia mexicana, para darle firma el golpe de Estado blando.
La derecha pide ayuda a sus similares, en busca de multiplicar simpatías para su rancio movimiento.