La Fiscalía General del Estado de Michoacán informó que, hasta las 14:30 horas de este martes, no ha logrado identificar al joven que asesinó al presidente municipal de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez. El cuerpo del agresor permanece en el Servicio Médico Forense (SEMEFO) sin que familiares o conocidos hayan solicitado información sobre él.
El fiscal estatal, Carlos Torres Piña, confirmó que un equipo multidisciplinario continúa trabajando en la identificación del atacante, quien aparenta tener entre 17 y 19 años. Debido a su posible minoría de edad, sus huellas dactilares podrían no estar registradas en el padrón del Instituto Nacional Electoral (INE), lo que complica el proceso de reconocimiento oficial.
La fiscalía también desmintió versiones difundidas por medios nacionales que señalaban erróneamente al agresor como un presunto criminal originario de Apatzingán. La confusión surgió por la circulación de una fotografía de un joven que se encontraba en la escena del crimen, pero cuyos rasgos no coinciden con el retrato hablado publicado por las autoridades.
Carlos Manzo fue asesinado el sábado por la noche durante su participación en el Festival de Velas en la plaza principal de Uruapan. El atacante logró burlar a más de 30 escoltas, entre ellos elementos de la Guardia Nacional y la Policía Municipal, y disparó seis veces a quemarropa contra el edil. Posteriormente, fue abatido por los guardaespaldas del alcalde.
La pistola utilizada en el ataque, calibre 9 milímetros, está vinculada a dos hechos violentos ocurridos en octubre en Uruapan, que dejaron tres muertos y una persona herida. El cuerpo del agresor dio positivo en la prueba de rodizonato de sodio, confirmando que disparó el arma, además de arrojar resultados positivos en estudios toxicológicos por consumo de marihuana y anfetaminas.
Las autoridades estatales han señalado que en Uruapan operan diversas organizaciones criminales, entre ellas el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Los Viagras, Los Caballeros Templarios, Los Blancos de Troya y Pueblo Unidos, lo que mantiene a la región en constante tensión por la disputa territorial.