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Columnas
Estefanía de Garay
Secretaria Nacional de Asuntos Ambientales de Movimiento Ciudadano. Twitter @EstefaniaDeGar3
El conflicto bélico ocasionado por la invasión de Rusia a Ucrania tiene al mundo en vilo debido al impacto geopolítico, económico y, sobretodo, la pérdida de vidas de miles de personas. La posibilidad de que escale la confrontación armada e involucre a los países integrantes de la OTAN o la participación directa de China incrementa la incertidumbre en el futuro inmediato.
En medio de este clima de zozobra y temor, el pasado lunes 28 de febrero se dio a conocer el sexto informe del Grupo Intergubernamental de expertos sobre el cambio climático de la ONU. Dicho informe -particularmente el elaborado por el Grupo de trabajo II- presenta la evaluación de los impactos, riesgos y adaptaciones al cambio climático en las ciudades.
Los resultados del informe mantienen la alerta sobre los peligros de los efectos del cambio climático en la salud, la vida y los medios de subsistencia de las personas. Estos efectos que estamos viviendo como las ondas de calor, las tormentas, las sequías, las inundaciones y la elevación de los niveles del mar pondrán a prueba nuestra capacidad de adaptación y resiliencia.
En el caso mexicano, la situación es crítica si consideramos los pocos esfuerzos que estamos haciendo como país para desacelerar las actividades que producen los Gases de Efecto Invernadero (GEI). La desaceleración en la inversión de las energías limpias y renovables en la matriz eléctrica; y la posibilidad de incrementar la generación de electricidad con combustibles fósiles son factores que ponen en riesgo la salud y subsistencia de vida de millones de personas.
Un ejemplo de ello es la situación que estamos viviendo en estos días. Por un lado, el incremento de la temperatura ambiental en todo el territorio nacional y, por el otro, el estrés hídrico que afecta al país, particularmente a los estados del norte.
De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el año 2021 tuvo una temperatura mayor por un grado centígrado más que en 2020. La temperatura promedio en 2021 fue de 22 grados frente a los 21 registrados el año anterior. Esto es grave ya que la temperatura promedio en el planeta fue mayor en 0.84 grados centígrados en el mismo periodo.
Además del aumento de la temperatura, el estrés hídrico que estamos padeciendo es una consecuencia de la irresponsabilidad de la clase política. Desde el año 2012, cuando se elevó a rango constitucional el derecho al agua, el poder legislativo ha incumplido su obligación de legislar en la materia y aprobar la Ley General de Aguas.
A finales de enero, la cámara de diputados presentó el Diagnóstico del Problema del Agua en el se da cuenta de la realidad hídrica del país. Los datos publicados en los diferentes diarios son estremecedores: 12.6 millones de personas no cuentan con red de agua potable; dos terceras partes de las 653 cuencas tiene problemas de escasez del vital líquido; 76% de ríos, lagunas, lagos y cuencas están contaminas; y dos tercios de las 3 mil 960 plantas de tratamiento de aguas están fuera de operación por falta de recursos económicos.( La Jornada 24/02/2022)
Como sabemos el agua es vital para la vida y sobrevivencia de los seres que habitamos este planeta. Su escasez, contaminación y falta de acceso no sólo vulnera un derecho humano constitucional sino que pone en peligro la convivencia social en todo el mundo.
Hoy los ojos del mundo están puestos en la guerra entre países vecinos por disputas geopolíticas. Pero mientras el agua siga agotándose aquí y en todo el orbe las próximas confrontaciones serán por el control de los recursos hídricos.