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En noviembre de 2024, se dio a conocer el documento "Inteligencia artificial y crimen organizado" auspiciado por la Unión Europea, en el cual se analiza cómo la delincuencia potencializa sus capacidades a partir del uso y aplicación de las herramientas de inteligencia artificial, principalmente en las regiones de El Caribe, América Latina y la Unión Europea.
Entre los aspectos que destaca es que diversos aplicativos de inteligencia artificial (IA) se utilizan de manera creciente con la intención de maximizar los beneficios y reducir las posibilidades de ser atrapados. Entre las modalidades más comunes se encuentran la automatización de ataques a gran escala y la realización de técnicas novedosas para delinquir en el sistema financiero y bancario.
Por ejemplo, en el mercado de valores hay técnicas como el quotte stuffing en la que buscan comprar o vender en milisegundos grandes cantidades de acciones para provocar volatilidad en los precios, así como para congestionar al sistema, creando ecosistemas financieros artificiales que pueden beneficiar a algunas personas en particular. Mientras que en lavado de dinero son utilizadas para detectar las rutas más seguras y rápidas para transferir activos entre distintas cuentas de criptomonedas, haciéndolas indetectables para las agencias de aplicación de la ley.
De acuerdo con el informe, se identifica asimismo el creciente uso de modelos avanzados de chatbots (como FraudGTP) para generar correos electrónicos y mensajes de texto personalizados y a gran escala para engañar a las personas y obtener datos sensibles, dinero o infectar un dispositivo electrónico. Se trata del phishing llevado a una escala mayúscula, de hecho el desarrollo de esta actividad criminal con uso de IA ha aumentado un 51% en los últimos años.
Otra modalidad del uso de IA es el reclutamiento y explotación de víctimas a través de plataformas digitales con fines sexuales. Se han utilizado para identificar a las personas más vulnerables, especialmente mujeres, y dirigirse a ellas identificando patrones de comportamiento. En Francia y España en 2022, una red de tráfico de personas utilizaba inteligencia artificial para perfilar mujeres jóvenes vulnerables de Europa del Este y del Norte de África. Con estas herramientas buscaban chicas con situaciones psicológicas y socioeconómicas sensibles, como pobreza, desempleo o problemas familiares. Cuando eran identificadas, se les ofrecían falsas oportunidades de trabajo en países de Europa occidental en industrias de la moda, la hostelería y trabajos domésticos. Al llegar al país donde supuestamente habían sido contratadas se les obligaba a ingresar a redes de prostitución forzada.
Otro delito creciente impulsado por la IA es la suplantación de identidad. Con eldeepfake es posible crear audios, imágenes y vídeos falsos convincentes al imitar voces o imágenes de personas cercanas con la finalidad de cometer fraudes o extorsiones. Su uso ha sido detectado en el secuestro y el tráfico de migrantes con la finalidad de pedir dinero a familiares, amigos o conocidos creando de mensajes de voz realizados con IA.
Y no sólo esto, una conducta cada vez más común con el deepfake en las escuelas desde educación básica hasta superior es la generación, reproducción y edición de imágenes y vídeos especialmente de compañeras mostrándolas con cuerpos desnudos y realizando conductas sexuales. Este tipo de violencia cibernética se realiza por círculos sociales cercanos y pueden tener un potencial de crear un daño físico y psicológico de amplias dimensiones.
El documento apunta finalmente a la necesidad de establecer normativas y estrategias nacionales, regionales y mundiales sobre el uso de IA con principios éticos, incluyendo respeto a los derechos humanos, la perspectiva de género y el impulso de la colaboración público-privada. Además, es necesario que las instancias de seguridad y justicia adopten estas mismas capacidades para combatir al delito.
* Doctor en Ciencia Política por la UNAM y fundador de la Consultoría SIE. Twitter: @jgt_00